lunes, 26 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes, 26 de enero de 2026.


 Texto del Evangelio de hoy. (cfr. Marcos 3, 22-30)

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:

«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:

«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre fuerte para quitarle lo suyo, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Comentario espírita.

Acabamos de leer que "nadie puede meterse dentro de un hombre fuerte para quitarle lo suyo". En el camino espiritual vamos, poco a poco, logrando pequeñas metas: constancia con el trabajo, cierto sentido del compañerismo dentro del centro espírita -si es el lugar adonde acudimos-, decisión firme de luchar contra determinados defectos -aquí cada una y cada uno que se examine- y, en general, seguir estudiando y practicando el Espiritismo con el único objetivo que éste, cuando se comprende bien, tiene: la caridad hacia el resto de personas encarnadas, como hacia los espíritus desencarnados necesitados.

En todas estas metas hay una potencia del ser humano que es necesaria: la voluntad. Voluntad de seguir, de mejorar, de trabajar, de perdonar, de recomenzar. Voluntad. Y eso, nadie nos lo puede quitar cuando somos fuertes. Ser mujeres y hombres fuertes supone, precisamente, ejercitar la voluntad, adquirir hábitos, pedir consejo y ayuda cuando es preciso, etc. Fortaleza de carácter para tener una sana voluntad orientada a conseguir ser la mejor versión de nosotras y nosotros mismos. 

Feliz lunes.

domingo, 25 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy domingo, 25 de enero de 2026. Que estemos unidos.

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Juan 17, 21-23)

Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Comentario espírita.

Las diversas tradiciones cristianas (católica, anglosajona, ortodoxa, etc) acostumbran a dedicar la última semana de enero a orar por la unidad de los cristianos, conscientes de que las divisiones son vergonzosas pues se oponen al deseo del Maestro, como hemos leído 

Hace unos años se produjo una acción vergonzosa en la historia del Espiritismo en España: por soberbia -que no tiene otro nombre- la Federación Espírita Española se desgajó en dos grupos de manera que muchos centros espíritas la abandonaron para constituirse en otra federación. 

Ni busco culpables ni exculpo a nadie. Todos los espiritistas de España somos responsables y, mientras no se trabaje a favor de la unidad del Espiritismo en este país, estamos incumpliendo un consejo del maestro Jesús que, como dice el Libro de los Espíritus, es un Espíritu Puro. Qué menos, digo yo, que al menos orar y trabajar a favor de la unidad. 

Desde este humilde blog que, si creo a las estadísticas, sólo es leído a diario por unos pocos (soy consciente de que preferís las Redes Sociales) lanzo un grito a favor de la unidad del Espiritismo en España y, con el maestro Jesús oro "que estemos unidos, como Jesús y el Padre están unidos". 

Feliz domingo.

sábado, 24 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 24 de enero de 2026. Cuando nos toman por locos.

Texto del Evangelio de hoy. (cfr. Marcos 3, 20-21)

En aquel tiempo, Jesús llega a casa con sus discípulos y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer.

Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Comentario espírita.

A veces nos da pudor reconocer en público que practicamos y estudiamos el Espiritismo. Pensamos que no nos van a entender o que nos van a tomar por locos.

Ya veremos que al maestro Jesús le sucedió lo mismo. En realidad, cualquier Espiritualidad choca con el ambiente materialista y los estrechos puntos de vista de la gente "práctica" .

Tranquilo, si es tu caso. Quédate con la primera parte: cuando se hace el bien, la gente sencilla y humilde acude en masa porque ahí hay algo que vale la pena.

Feliz sábado.


viernes, 23 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, viernes 23 de enero de 2026. Espiritismo con Jesús.

 


Texto del Evangelio de hoy. (cfr. Marcos 3, 13-19)

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él.

E instituyo doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar demonios:

Simón, a quien puso de nombre Pedro, Santiago el de Zebedeo y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Comentario espírita.

¿Llegamos a un camino espiritual -el que sea- como resultado de una búsqueda a través del gran supermercado de religiones y espiritualidades que existen actualmente? ¿O llegamos, quizá, porque así lo habíamos elegido antes de encarnar? ¿O, como afirman tantos, llegamos porque hemos sido llamados, de una manera misteriosa desde la Espiritualidad, para trabajar aquí o allá? Ahí dejo estas preguntas.

Yo, sinceramente, no sé porqué llegué -y me quedé- a un centro espírita. Tal vez cada una y cada uno de vosotros tengáis vuestra propia historia en la que hubo un primer encuentro en plan "a ver de qué va esto", seguida de una sana curiosidad, quizá acompañado de algún signo casual -demasiado casual- que nos hacía sentir que "eso de comunicarse con los Espíritus no va a ser tan descabellado como parece", todo ello acompañado del comienzo de un estudio serio "para saber más" y de una sensación de resonar agradablemente con el resto de compañeros y compañeras del centro espírita. Finalmente, la decisión de "sí, esto me llama, satisface mis inquietudes intelectuales y espirituales, y sí, deseo dedicarme a esto". ¿El premio? No lo hubo o, si acaso, la afirmación humilde y gozosa de que somos mejor persona que antes o, al menos -y no es poco- lo intentamos. 

Pero fijaos, en todo centro espírita, basado por tanto en los libros codificados por Allan Kardec y tantas obras espíritas codificadas, hay un componente que nunca falta: Jesús, su vida y sus enseñanzas. Un "Jesús" no al estilo de tantas iglesias oficiales -sean católicas, anglicanas, ortodoxas o evangélicas-; no un "Jesús" edulcorado o pasional o enfatizado por las palabras carismáticas de un telepredicador. Para nada. Al contrario, un "Jesús" tranquilo, sereno, al que evocamos y en cuyo nombre abrimos los trabajos mediúmnicos o de enseñanza. Un "Jesús", al que se nos revela en El Libro de los Espíritus, que es un Espíritu Puro y el mejor ejemplo que el ser humano tiene de la bondad del Padre. Un "Jesús", en definitiva, del que escudriñamos sus enseñanzas y procuramos aplicarlas a nuestra vida cotidiana.

Por eso en el texto del Evangelio de hoy leemos que llamó a unos cuantos para, en primer lugar, que estuvieran con él. Y en segundo lugar, muy en segundo lugar, para que predicaran o divulgaran y trabajaran en asuntos varios, entre ellos, las tareas de desobsesión.

Feliz viernes.

jueves, 22 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, jueves 22 de enero de 2026. Espíritus impuros ayer y hoy.


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 3, 7-12)

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.

Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.

Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.

Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.

Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él, y gritaban:

– «Tú eres el Hijo de Dios».

Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Comentario espírita.

Algún otro día ya hemos comentado algo sobre las muchas veces que salen, en el Evangelio, las posesiones por "espíritus inmundos". Sin ser, ni mucho menos, el tema principal del Evangelio, sí es cierto que en aquella época debía ser algo más cotidiano de lo que parece. Y quizá, en nuestros tiempos, sucede lo mismo.

Hay una autora espírita brasileña que me gusta mucho; Suely Caldas Schubert se llama (bueno, desencarnó en 2021 pero, puesto que somos espiritistas, podemos seguir hablando de ella en tiempo presente). Esta mujer fue presidenta de su Centro Espírita durante muchos años, trabajadora en la mesa mediúmnica y autora de una veintena de libros de los cuales, lamentablemente, sólo uno o dos han sido traducidos al castellano. Uno de ellos se titula "Obsesión y Desobsesión" y su prólogo está dictado por el espíritu Manuel Philomeno de Miranda y psicografiado por el médium Divaldo Franco. Transcribo a continuación la introducción que, aunque es algo larga, no tiene desperdicio:

El problema de la obsesión es, cada vez, más grave, constituyéndose en una verdadera epidemia, que afecta a las multitudes sometidas a luchas tiránicas. No existiendo la muerte, en el sentido de destrucción de la vida, el Espíritu se cubre, como se reviste de la materia, con los valores que le son propios, y que son el resultado de sus particulares experiencias. 

Amores y odios, afinidades y antipatías no se destruyen bajo la acción mágica de la desencarnación. Cada individuo continúa fuera de su cuerpo, actuando, de acuerdo a como vivió cuando se encontraba domiciliado en la materia. 

Por esta razón, las atracciones espirituales, tanto simpatía como por aversión o rencor, vinculan afectos, uniendo a los adversarios en el proceso continuo de la vida. Los amores se subliman en el ministerio del auxilio recíproco, mientras que los odios hacen que las criaturas se consuman en incendios voraces, que son alimentados por el combustible de las pasiones inferiores. 

No solamente el odio es responsable por la alienación, por la obsesión. Otros elementos del pasado y del presente espiritual de cada uno, constituyen la génesis vigorosa de ese rudo y necesario mecanismo de depuración para quienes delinquen... Amores salvajes, en los cuales prevalecen los instintos primitivos; intereses subalternos, que se atribuyen el derecho de dominio y posesión; envidias perniciosas, accionando los mecanismos de la destrucción; celos mórbidos que acompañan a aquellos que padecen dominios, insaciables; calumnias y traiciones, que dormían ignoradas y la desencarnación las despertó; el afán desmedido de poseer y la torpeza que conlleva a la locura de continuar arremetiendo contra quienes le amenacen la mezquindad; orgullos exaltados y desconfianza felina en dementes conciliábulos; toda una vasta y variada gama de motivos, injustificables, se hacen responsables por las venganzas perturbadoras que atormentan, separan, anulan o conducen al suicidio a un gran número de incautos, que uno, nunca se imagina. 

Mecanismos obsesivos hay, que se transfieren de una existencia para otra -- prosiguiendo sin interrupción en el proceso desencarnaciónreencarnación -- en donde los litigantes cambian solamente de posición -- víctima-verdugo, atormentado-atormentador --, sin que se desvinculen de la intriga del mal en el que se enredan, hasta que las Soberanas Leyes intervengan a través de la necesaria expiación, que a ambos liberará.  

Pululan, por esta razón, en gigantesco y multiforme cuadro, los desvaríos por obsesión.  Empeñarse por minimizarle los efectos desastrosos en la comunidad, socorriendo a las criaturas en ese penoso y obligado estado, es tarea de todos nosotros, desencarnados y encarnados.  

Iluminar las conciencias con las directrices superiores de la Doctrina Espírita, como terapia preventiva, es, al mismo tiempo, sanadora para los que sufren las dificultades del momento; aplicarse la psicoterapia del pase, del agua magnetizada, el esclarecimiento evangélico; ayudarse con la desobsesión directa; en algunos casos recomendarse la asistencia especializada de la Medicina, son medidas que no deben, ni pueden ser olvidadas.  

Aparecerán los trabajadores, para atender a un problema de urgencia, para el cual están convidados todos, especialmente los que se enfilan en las huestes del Espiritismo con Jesús y que han tomado conocimiento de las técnicas y lecciones doctrinarias respectivas para tan grave enfermedad del alma.  

Con estas consideraciones, saludamos, este libro como pedido vehemente y oportuno para el estudio, entendimiento y toma de posición ante el problema, rogando a Jesús que bendiga a su autora y a todos aquellos trabajadores encarnados y desencarnados que la auxiliaron en la elaboración del oportuno trabajo del que ahora nos enriquecemos, para el servicio del bien.  

MANUEL PHILOMENO DE MIRANDA (Página psicografiada por el médium Divaldo P. Franco, el 20-07-1980, en el Centro Espírita "Camino de Redención, en Salvador, Bahía.) .

(En la foto superior, Divaldo P. Franco junto a Suely Caldas Schubert)

miércoles, 21 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, miércoles 21 de enero de 2026. Cuando nos enfadamos.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 3, 1-6)

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.

Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:

– «Levántate y ponte ahí en medio».

Y a ellos les preguntó:

– «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»

Ellos callaban. Mirándoles con ira y tristeza, por la dureza de su corazón, dice al hombre:

– «Extiende la mano».

La extendió y su mano quedó restablecida.

En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Comentario espírita.

Hemos leído que Jesús miró a la gente allí reunida "con ira y tristeza". La doctrina espírita afirma que Jesús es un Espíritu Puro; entonces, ¿cómo es posible que un Espíritu Puro manifieste dos pasiones tan bajas como son la ira y la tristeza?

Muchas veces, tantas religiones y espiritualidades han creado un "Jesús" a su medida, dejando de lado a Jesús "tal como era". Incluso nosotros tenemos cierta tendencia a edulcorar la figura del maestro Jesús, endulzándolo hasta el empalagamiento con frases redichas como "es todo amor, todo dulzura, toda bondad". Sin embargo, en varias partes del Evangelio, aparecen notas contradictorias: hoy aparece lo de la ira y la tristeza pero en otros párrafos cuenta que expulsó a los mercadores del Templo a latigazos. 

Por eso, pienso que conocer a Jesús supone ser muy ecuánime y no hacernos un "Jesús a nuestra medida" o capaz de pasar por alto todos nuestros defectos. Con todo, pienso que merece la pena ahondar en el texto de hoy. Ciertamente, siguiendo la enseñanza espiritista, vemos que es un Espíritu Puro y que, es más, afirma el Libro de los Espíritus, es el mejor ejemplo que tenemos para comprender a Dios. Ahora bien, esto no es incompatible con sentir ira y tristeza ante la injusticia o ante la dureza de corazón del hombre. Ciertamente, ira y tristeza son dos pasiones del ser humano y, vemos, las siente un espíritu cuando está encarnado en la materia. Pero, pienso, lo importante viene después.

Si fuésemos alguno de nosotros o nosotras los que hubiésemos estado en esa escena, pienso que, después de sentir ira y tristeza, habríamos arremetido contra los herodianos y fariseos; posiblemente les hubiésemos llamado de todo menos guapos. Posiblemente nos habríamos enzarzado en una discusión apasionada o, tras marcharse, les habríamos puesto a caldo a sus espaldas. Quizá, habríamos montado en cólera o habríamos dicho ¿a sí? Pues ahí os quedáis, ¡me voy de esta sinagoga y voy a inaugurar mi propia sinagoga! O cosas así, como a veces hacemos en nuestros centros espíritas.

Sin embargo, Jesús, sí, ciertamente, siente y les mira con ira y tristeza, pero no comienza una discusión; es más, no les agrede. Simplemente hace lo que cree correcto: cura al enfermo y sigue su camino. Digamos que tapa el mal con una sobreabundancia de bien. Y aquí, pienso yo, está la lección: sentimos pasiones, porque somos humanos, pero no permitimos que tales pasiones nos hagan incumplir la ley de caridad sino que las encauzamos a hacer el bien y, sin mayores planteamientos, seguimos adelante.

Feliz miércoles.

lunes, 19 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes 19 de enero de 2026. A vino nuevo, odres nuevos.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 18-22)

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

– «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»

Jesús les contestó:

– «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo; y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto – lo nuevo de lo viejo – y deja un roto peor.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Comentario espírita.

"A vino nuevo, odres nuevos", acabamos de leer. Una persona, ya anciana, que lleva muchos años estudiando y practicando el Espiritismo, prácticamente desde que se legalizó en España tras la represión franquista, me contaba en cierta ocasión que no está nada de acuerdo con el tono y formas de "iglesia evangélica" que se está colando en muchos conferenciantes espíritas. Decía este señor que siempre le han parecido más modernas, actuales y, por tanto fecundas, las formas de Allan Kardec, Léon Denis, Amalia Domingo Soler o Miguel Vives, por citar tan sólo unos pocos espiritistas del siglo XIX y principios del XX. Añadía este compañero que es necesario hacer un esfuerzo para dejar esos términos y modos de telepredicador evangélico que, incluso, impregnan las Federaciones Espíritas de nuestro tiempo.

Pienso que cada uno y cada una de nosotros tenemos un estilo que, tantas veces, hemos adquirido en los años previos a la llegada al Espiritismo. Los que hemos sido educados en el catolicismo, posiblemente tengamos una manera de interpretar el Evangelio y unos términos propios de la religión católica. Lo mismo sucede con otras tradiciones. En realidad, el Espiritismo debería ser plenamente compatible con la sensibilidad espiritual y religiosa de cada persona. Incluso los agnósticos que lleguen al Espiritismo y no tengan ningún conflicto con admitir una "Causa Primera" se deberían sentir cómodos en un centro espírita. 

Pienso que la clave, para todos, es no tratar de imponer nuestra sensibilidad espiritual, la que sea, a los demás y procurar un lenguaje, al hablar o al dar una conferencia que, por favor, no le diera grima a, pongamos por caso, cualquier joven que pasee por la calle en pleno siglo XXI.

Feliz lunes. 

domingo, 18 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, domingo 18 de enero de 2026. Objetivo de la encarnación de los Espíritus.

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Juan 1, 29-34).

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: ”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:

«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Comentario espírita.

 Acabamos de leer una enigmática afirmación que Juan "Bautista" hace de Jesús:

”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”.

Afirmación que puede comprenderse gracias a la Ley de la Reencarnación tal como se entiende en el Espiritismo. Leemos en el punto 132 del Libro de los Espíritus:

132. ¿Cuál es el objetivo de la encarnación de los Espíritus?

«Dios se la impone con el objetivo de hacerles llegar a 
la perfección: para unos es una expiación y para otros 
una misión. Pero para llegar a la perfección, deben sufrir todas las vicisitudes de la existencia corporal. En esto consiste la expiación.

 La encarnación tiene también otro objetivo, y es el de poner al Espíritu en disposición de cumplir su tarea en la obra de la creación. Para su realización, toma en cada mundo un cuerpo en armonía con la materia esencial de aquél, a fin de ejecutar, bajo este aspecto, las órdenes de Dios.
De esta manera, concurriendo a la obra general, el Es-
píritu progresa también».

Feliz domingo.

sábado, 17 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 17 de enero de 2026. No he venido a buscar a justos sino a pecadores.

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 13-17).

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.

Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:

– «Sígueme».

Se levantó y lo siguió.

Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa, de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que los seguían.

Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:

– «¿Por qué come con publicanos y pecadores?»

Jesús lo oyó y les dijo:

– «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores».

Comentario espírita.

Me llama mucho la atención cuando un centro espírita, o incluso una Federación Espírita, quiere parecer un grupo de personas escogidas, sabiondas, de  doñas y dones perfectos, que saben todo de la Codificación, usan un lenguaje así como muy evangelista, saben todo de la vida de Divaldo y censuran a quienes llevan un tatuaje, pero son incapaces de conectar con las circunstancias de la vida actual y sus retos. A esos centros y Federaciones les recordaría que el Espiritismo, al igual que el Maestro, no está para llamar a justos sino a pecadores.

Y es que las normas y leyes, señoras y señores, tienen un límite que nos permite excepcionarlas: la Ley de la Caridad.

Feliz sábado. 

viernes, 16 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, viernes 16 de enero de 2026. Cuando hay amigos.



Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 1-12)

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:

«Hijo, tus pecados quedan perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

«Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados te son perdonados» o decir: «Levántate, coge la camilla y echa a andar»?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

«Nunca hemos visto una cosa igual».

Comentario espírita.

Hace unos ocho o nueve años vino a Madrid el médium brasileño Divaldo P. Franco y dio una conferencia en cierto auditorio. Nosotros acudimos un poco antes, para procurar sentarnos lo más adelante posible, pero fue en vano. Aunque aún faltaba una hora para el evento, la gente ya había ocupado la sala e, incluso, se agolpaba a la entrada. ¡Ya me habría gustado tener cuatro amigos, como los compañeros del paralítico del texto del Evangelio de hoy, que hubieran hecho un hueco en el techo del auditorio para poder colarnos! Pero eso no sucedió.

En realidad, si lo pensamos bien, hay que reconocer el mérito de esos cuatro acompañantes. No sabemos si eran amigos, familiares o vecinos. Lo único que sabemos es que hicieron todo lo posible, movidos por una gran confianza, para llevar al paralítico a Jesús. Posiblemente no sabían que iba a suceder; lo único que les movía era el cariño por su amigo al que deseaban todo el bien del mundo. Y si había la más mínima posibilidad de que sanara, allí estaban ellos cargando con la camilla, practicando boquetes en el techo y descolgando la camilla, sin preocuparse del "qué dirán".

¿Es esa amistad una "caridad" bien entendida, o es algo más? En realidad, el término "caridad" está muy mal entendido o, mejor, está tan desgastado y usado que se nos aparece como empañado. Quizá por ello Allan Kardec, en el Libro de los Espíritus, formula la pregunta 886 en el siguiente sentido: ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad tal como la entendía Jesús? A lo que la Espiritualidad le responde:

«Benevolencia para con todos, indulgencia con las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas».

Esta respuesta es tan importante que el propio Kardec realiza un comentario personal adicional:

El amor y la caridad son complemento de la ley de justicia, porque amar al prójimo es hacerle todo el bien que nos es posible y que quisiéramos que a nosotros se nos hiciese. Tal es el sentido de las palabras de Jesús: Amaos unos a otros como hermanos. La caridad, según Jesús, no está reducida a la limosna, sino que comprende todas las relaciones que tenemos con nuestros semejantes, ya sean nuestros inferiores, iguales o superiores. Nos ordena la indulgencia, porque de ella necesitamos nosotros, y nos prohíbe humillar al desgraciado, muy al contrario de lo que se hace con demasiada frecuencia. Si es rica la persona que se presenta, se le tienen mil miramientos y consideraciones, pero, si es pobre, parece que no hay necesidad de tomarse por ella ninguna molestia. Y, por el contrario, cuanto más lastimera es su situación, más debe temerse aumentar con la humillación su desgracia. El hombre verdaderamente bueno procura realzar al inferior ante sus propios ojos, disminuyendo la distancia entre ellos. 

jueves, 15 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, jueves 15 de enero de 2026. ¡Quiero!

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 1, 40-45)

En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

«Si quieres, puedes limpiarme».

Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

«Quiero: queda limpio».

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu, purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.

Comentario espírita.

Voy a fijarme, simplemente, en un par de palabras que nos pueden ayudar a comprender mejor la forma de ser del maestro Jesús y, quizá, darnos pistas para aplicar todo ello a nuestra vida. Por un lado, tras la súplica del enfermo, se nos dice de Jesús que estaba "compadecido".

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua, define "compadecerse" como:

  1. Sentir lástima o pena por la desgracia o el sufrimiento ajenos.
  2. Dicho de dos cosas o de una respecto de otra: Corresponderse o estar en consonancia.
  3. Conformarse o unirse.

Pero nos puede dar un sentido más afinado si atendemos al origen etimológico de esta palabra. Y así, compadecerse viene del latín compatior y está formado por el prefijo con- (junto, con) y la raíz pati (sufrir, padecer), significando literalmente "sufrir con" o "padecer junto a".

En este sentido, compadecerse no es una reacción pasiva ante un mal ajeno; es decir, no se trata de, a la vista de alguien que está enfermo o está preocupado, de pasar a su lado y limitarnos a pensar "pobre hombre" o "menudo planeta de expiación y pruebas". Mucho menos tener actitudes que pueden rallar en la hipocresía como sería pensar "a saber lo que habrá hecho en vidas anteriores". Al contrario, esas actitudes son poco humanas y, me atrevería a decir, muy poco espíritas, pues se acercan al cinismo. Sobre todo la última.

Ante alguien que lo está pasando mal, compadecerse es eso: padecer con él, alinearnos con su situación, comprenderla, escuchar y, si está en nuestras manos, poner algún tipo de remedio. Pero, ante todo, escuchar; realizar una "escucha activa": "oye, ¿qué te pasa? ¿cómo te sientes?" A veces, poco podremos aportar. especialmente si no somos médicos y el problema es de índole sanitario. En situaciones así, "compadecerse" pasa, simplemente, por "estar", por "escuchar" y, a lo sumo, transmitir que tendremos el problema de esa persona en nuestras oraciones. Conviene ser delicados: compadecer no es, tampoco, agobiar.

La segunda faceta de Jesús, es su respuesta pronto a la petición del enfermo. Dice "quiero". Es decir, no se anda con remilgos de "es que estamos en un planeta difícil" o "es que estoy cansado, que acabo de multiplicar cinco panes y dos peces para dar de comer a diez mil personas", o "mañana lo vemos, que ahora tengo que predicar". Para nada. Le dedica el tiempo que necesita para escuchar y da una respuesta rápida y directa: "quiero, queda limpio".

A veces, en el centro espírita, nos piden favores o nos hacen encargos: ocuparnos de una clase por falta del encargado habitual, que está enfermo; o dar una conferencia, o ir a abrir la puerta al equipo de limpieza porque olvidaron la llave, o dar pases el día que no nos toca. Pequeñas cosas, en realidad, pero que supone realmente un acto de caridad el responder como el Maestro: "quiero". No sólo en el centro espírita sino también con las tareas del hogar, nuestra labor profesional o quedar, para tomar café, con un amigo que hace tiempo que no vemos. ¡Quiero! es una respuesta, me atrevería a decir, revolucionaria en una época en que andamos tan ocupados y con tan poco tiempo.

Feliz jueves.

miércoles, 14 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, miércoles 14 de enero de 2026. Espíritus obsesores.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 1, 29-39)

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:

«Todo el mundo te busca».

Él les respondió:

«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Comentario espírita.

Este texto es continuación del que meditamos ayer y, de nuevo, aparece Jesús que, además de divulgar su doctrina y además de curar a los enfermos, expulsa a demonios y "espíritus inmundos". Haciendo uso del vocabulario espírita, diríamos que Jesús aplicaba terapias de desobsesión.

En el punto 466 del Libro de los Espíritus, pregunta Allan Kardec que por qué Dios permite que algunos Espíritus nos inciten al mal, a lo que se le responde algo muy interesante:

«Los Espíritus imperfectos son instrumentos destinados a probar la fe y constancia de los hombres en el bien. Tú, como Espíritu, debes progresar en la ciencia de lo infinito, y por esto pasas por las pruebas del mal para llegar al bien. Nuestra misión es la de ponerte en el buen camino, y cuando malas influencias obran en ti, es porque te las atraes con el deseo del mal, ya que los Espíritus inferiores vienen a cooperar al mal, cuando deseas hacerlo. Solo queriéndolo tú, pueden ayudarte en el mal...»

Este apego de espíritus imperfectos no es, sin embargo, inevitable. Por eso, el punto 467 pregunta: ¿Podemos librarnos de la influencia de los Espíritus que incitan al mal? A lo que se responde:

«Sí, porque no se adhieren más que a los que los solicitan por sus deseos o los atraen con sus pensamientos».

Ya vemos que, contrariamente a lo que se cuenta en películas o novelas sobre exorcismos, en este tipo de atracciones, somos nosotros, nuestros deseos desordenados o nuestros pensamientos descuidados, más protagonistas de lo que quisiéramos reconocer. Sin embargo, también nos da la pista para evitar esas situaciones: nuestra voluntad de reforma moral y la oración. De ahí que el punto 469 del Libro de los Espíritus diga: ¿Por qué medio puede neutralizarse la influencia de los Espíritus malos? A lo que nos responden:

«Haciendo el bien y poniendo toda vuestra confianza en Dios, rechazáis la influencia de los Espíritus inferiores y destruís el imperio que quieren tomar sobre vosotros. Guardaos de escuchar las sugestiones de los Espíritus que os suscitan malos pensamientos, que promueven discordias entre vosotros y que os excitan a todas las malas pasiones. Desconfiad sobre todo de los que exaltan vuestro orgullo, porque os atacan por el lado débil. Por eso Jesús os hace decir en la oración dominical: ¡Señor! no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos de mal»

Personalmente, no soy partidario de achacar todo lo malo que nos sucede a "espíritus obsesores". Me parece una dejación de responsabilidad personal, e incluso una muestra de soberbia enorme quienes manifiestan que han hecho esto o aquello o, incluso, esto pasa así en este centro espírita por "los ataques de obsesores". Pienso que tenemos con la doctrina espírita las herramientas para resolver situaciones complicadas a nuestro alrededor, o en nosotros mismos, sin echar la culpa a los obsesores: ejercitar nuestra voluntad, tantas veces débil; dejar de pensar en nosotros mismos tanto y cuidar a las personas de nuestro alrededor; trabajar pensamientos nobles, rectos, constructivos, positivos y honestos; orar y buscar en la vida lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello.

martes, 13 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, martes 13 de enero de 2026. El Centro Espírita: alumnos y maestros.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 1, 21-28).

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«Cállate y sal de él».

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:

«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Comentario espírita.

Jesús se nos muestra como un rabí, un maestro de Israel y por eso, frecuentemente, le vemos tomar la palabra en las sinagogas y enseñar. Pero enseñaba no al estilo habitual de los rabís, lectura y repetición fría de los preceptos de la Ley, sino "con autoridad". En general, uno habla con autoridad cuando ha interiorizado una enseñanza, es decir, cuando habla desde la experiencia, desde la verdad confrontada con la propia vida y con la realidad del mundo.

En un centro espírita, cada una de las personas que acudimos, sea cual sea el tiempo que llevemos, los cargos que ocupemos o los cometidos que desempeñemos, es decir, todos y cada uno, somos a la vez maestros y alumnos. Somos maestros cuando tenemos que dar una conferencia, dirigir una clase, organizar las actividades, dar pases o realizar una atención fraterna. 

Pero, simultáneamente, a veces la misma persona, y hasta el mismo día, somos también alumnos. Somos alumnos cuando nuestros compañeros nos dan una conferencia, recibimos pases, escuchamos a un Espíritu de conocimiento en la mesa mediúmnica o asistimos a una clase. Me atrevería a decir que en un centro espírita ni el tiempo que llevemos, ni el conocimiento adquirido, ni nuestra experiencia, nos da la categoría de "maestros". Y es que, no deja de ser llamativo, que una persona que lleve poco tiempo o, incluso, comience a leer el Libro de los Espíritus, haga un comentario, a veces confrontado con su propia vida, que nos descubra un punto de vista nuevo, un nuevo enfoque o manera de comprender mejor la realidad espiritual.

Esto es muy bonito porque, en el Espiritismo, no debería jamás de darse ni un atisbo de soberbia, altanería o vanidad por parte de nadie que tenga un cargo. Especialmente por parte de los dirigentes, quienes deberían ser "los últimos de la fila" o un ejemplo de humildad. En realidad, el trabajo de los centros espíritas, lo hacen y dirigen los Espíritus de conocimiento, Mentores de la Casa, quienes bajo la comanda del maestro Jesús, nos enseñan con autoridad "y no como los escribas".

Feliz martes.

lunes, 12 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes 12 de enero de 2026. El trabajo, lugar de encuentro con la Espiritualidad.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 1, 14-20)

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:

«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.

Jesús les dijo:

«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Comentario espírita.

El texto del Evangelio de hoy tiene muchos puntos a resaltar, pero he elegido los siguientes.

Primero. El comienzo de la vida pública de Jesús se da en Galilea, que era una región despreciada por los judíos y por el, llamémoslo, "establishment" oficial. El motivo es que era una zona repoblada por extranjeros, paganos y, por tanto, despreciada por los judíos. Ese desprecio lo entendemos muy bien los espiritistas pues, también desde las diversas confesiones religiosas, muchas veces se nos desprecia (tantas veces por desconocimiento). Y no sólo desde las religiones sino también desde sectores científicos, académicos o mediáticos que, perezosos de conocer el Espiritismo bien entendido, nos achacan los prejuicios que tantos medios de comunicación, han alimentado con parodias, "médiums" de pacotilla (y mesa camilla y lector de tarjetas de crédito) o de flipados que salen en programas de TV con un péndulo en la mano y ojos en blanco. Esa es nuestra cruz pero, en todo caso, nos puede animar el hecho de que también Jesús comenzó su labor en una tierra hostil.

Segundo. Como en diversas partes del Evangelio, sale esa frase tan repetida de "convertíos". En otro post de este blog ya profundizamos en el sentido de la conversión, al menos, desde un punto de vista espiritista. Pero es un buen momento para recordar el consejo que Miguel Vives, el gran espiritista español de principios del siglo XX nos aconsejaba, de hacer cada noche un breve examen de nuestro día identificando las cosas que hemos hecho bien, las cosas que hemos hecho mal, y las cosas que pudimos haber hecho mejor. Conscientes de cualquier error cometido, es un buen momento para sacar el propósito de corregirlo o evitarlo en el futuro. ¿Y cuáles son nuestros errores más persistentes?

En cierta mesa mediúmnica que celebramos en nuestro centro espírita, se presentó un Espíritu que nos recordó que en este "planeta nuestro de expiación y pruebas" prácticamente todos tenemos un defecto predominante que debemos identificar y corregir. Este defecto es, en muchos casos, la conexión con grandes errores cometidos en vidas pasadas y, sin duda, el propósito de nuestra reencarnación actual. Por eso, quizá, nos cuesta tanto trabajo superarlo. Pero ese es nuestro trabajo. Por ello, una vez confrontadas las mejoras en nuestra vida que tanto nos cuestan, debemos poner empeño, pedir ayuda al Padre, a nuestros Mentores y espíritus guías y, claro está, trabajar en ello. Eso es el centro del consejo de "convertíos".

Por último, comienza hoy el llamado "tiempo ordinario", tras el "tiempo de Navidad" que finalizamos ayer. Comienza también la "vida pública" de Jesús. Y lo primero de todo vemos que va a buscar a sus amigos a quienes encuentra no en el templo o en la sinagoga, no en las calles, no en palacios, atrios o ágoras sino que los busca en medio de su trabajo cotidiano. Sin despreciar en la vida los momentos festivos o de descanso, el protagonismo de nuestra reencarnación actual está en la vida cotidiana, en una vida de trabajo -ya sea profesional, en el hogar o en el centro espírita-. Ahí está nuestro lugar de encuentro con la Espiritualidad y ahí es donde debemos desarrollar todo lo que aprendemos en la "buena noticia" que, en las sucesivas revelaciones, nos está llegando.

Feliz lunes.

domingo, 11 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, domingo 11 de enero de 2026. Bautizan a Jesús (y finaliza el tiempo de Navidad)


 

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 3, 13‐17)

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:

«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía:

«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco». 

Comentario espírita.

Aunque no lo parezca, hoy es el último día de Navidad. No deja de ser curioso que en todas las ciudades, comercios y calles se adelante cada vez más la iluminación navideña, prácticamente a mediados de noviembre ya están las luces encendidas, pero sin embargo, luego no se tenga paciencia en finalizar como es debido el Tiempo de Navidad, que concluye hoy con el recuerdo del bautismo de Jesús. Espiritualmente, al menos, aún es tiempo de decirnos "feliz Navidad", aunque la gente más materialista nos mire como a bichos raros.

Hoy, para variar, no voy a desarrollar el texto transcrito y te dejo a ti, lector, que hagas en tu casa tu particular "Evangelio en el hogar", poniéndote en presencia del Padre y conversando con tus Espíritus protectores y mentores sobre lo que consideres.

Feliz domingo.


sábado, 10 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 10 de enero de 2026. Interrelación entre vivos y muertos.

Texto del Evangelio de hoy (cfr.  Lucas 4, 14‐22a)

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor.» 

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:

«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Comentario espírita.

Dice el párrafo transcrito que Jesús "entró en la sinagoga, como era su costumbre, los sábados". Nos da una idea de lo presente que tenía la llamada Ley de Adoración que, por cierto, tenemos desarrollada en forma de preguntas, en el Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

Sin embargo, hoy querría detenerme en otro detalle, al hilo de la profecía de Isaías y que, afirma Jesús, "hoy se ha cumplido". Me refiero a la interrelación entre vivos y muertos y, para desarrollarlo, voy a transcribir una parte del capítulo 6 del libro "En lo invisible", de León Denís:

Ciertas personas consideran equivocadamente la mediumnidad como un fenómeno propio de los tiempos modernos. En realidad, la mediumnidad es de todos los siglos y de todos los países. Desde las épocas más remotas, han existido relaciones entre el mundo de los vivos y el mundo de los espíritus.

Si consultamos los Vedas de la India, los templos de Egipto, los misterios de Grecia, los recintos de piedra de la Galia, los libros sagrados de todos los pueblos, en todas partes, en los documentos escritos, en los monumentos y las tradiciones, encontraremos la confirmación de un hecho que ha persistido a través de las vicisitudes de los tiempos; y este hecho es la creencia universal en las manifestaciones de las almas liberadas de sus cuerpos terrenales.

Veremos que estas manifestaciones están mezcladas de una manera estrecha y constante con la evolución de las razas humanas, hasta tal punto, que son inseparables de la historia de la humanidad. Encontramos primero el culto a los antepasados, el homenaje rendido a los manes de los héroes y a los lares, genios tutelares del hogar. Se les erigían altares; se les invocaba; el culto se extendía a todas las almas amadas: al esposo, al hijo, al amigo difunto. Según Lucano, las sombras de los muertos se mezclan con los vivos. Se deslizan por nuestras calles y nuestras moradas; se aparecen, hablan tanto en la vigilia como en el sueño y desvelan el porvenir. La telepatía, la premonición, la psicografía, las materializaciones de fantasmas abundan siempre en todas partes. (...)

No obstante, el cristianismo ha llegado. También se apoyó en las manifestaciones de ultratumba. Cristo fue por la vida, rodeado de una multitud invisible, cuya presencia se revelaba en todos sus actos. Él mismo, después de su muerte, se apareció a sus discípulos consternados, y su presencia reactivó su valor. Durante dos siglos, los primeros cristianos conversaron abiertamente con los espíritus de los muertos y recibieron sus instrucciones. (...)

Pero el espíritu «sopla donde quiere». Fuera de la Iglesia, entre los herejes las manifestaciones continuarían. Con Juana de Arco, asumirán tal carácter de grandeza que, ante ellas, la crítica más malévola dudaría, rendiría sus armas y guardaría silencio.(...)

La vida se ha revelado en todas partes, tanto en el mundo microscópico como en la superficie de los planetas que giran en el espacio. El estudio del mundo invisible completa esta ascensión de la ciencia, abre al pensamiento horizontes nuevos, perspectivas infinitas. En lo sucesivo, el conocimiento del alma y de su destino ya no será privilegio de sabios e iniciados. La humanidad entera está llamada a participar de los bienes espirituales que constituyen su patrimonio. Así como el sol sale para que todos lo vean, la luz del Más Allá debe irradiar sobre todas las inteligencias reanimando todos los corazones. 

viernes, 9 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, viernes 9 de enero de 2026. Cómo orar.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 6, 45-52)

Después de haberse saciado los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.

Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.

Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo.

Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron.

Pero él habló enseguida con ellos y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo».

Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.

Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

Comentario espírita.

Voy a centrarme en una pequeña frase del anterior texto: "después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar". Tras un día de mucho trabajo, actividades, emociones (recordad el texto de ayer: Jesús estuvo enseñando a la gente, después organizó la comida compartida y por último gestiona las barcas para el desplazamiento de sus discípulos a Betsaida); después de todos esos afanes, no vemos a Jesús pensando -como pensaríamos muchos de nosotros- "ahora voy a descansar" o "voy a relajarme un rato contemplando el mar" o "voy a agendar las actividades de mañana". No; lo que piensa y hace es retirarse al monte a orar.

Me resulta muy curioso que, para mucha gente, hacer un rato de oración es una carga, como algo pesado, que nos resta energías o tiempo. Por el contrario, parece que Jesús nos transmite que uno puede acudir a la oración para descansar.

Ayer, en mi centro espírita, acudió una chica joven para hablar conmigo en la actividad de "atención fraterna" y me comentó que no sabía cómo hacer en su casa el "Evangelio en el hogar" y que, muchas veces, llegaba tan cansada del trabajo que no tenía ni ganas de pensar en abrir un libro. Precisamente, la aconsejé pensar en esa actitud de Jesús: tras un día de trabajo, "descansar en la oración". Después la sugerí hacer el "Evangelio en el hogar" como acostumbramos a enseñar en mi centro espírita aunque, sin duda, existen tantos métodos como personas se pongan a hacerlo. Os transmito la forma que usamos nosotros:

Dedicar a esta actividad en el hogar un día fijo y a una hora fija ya que, una vez que se toma la costumbre, es habitual ser acompañados por buenos Espíritus que acudirán a esa cita fija. Buscar un lugar de nuestra casa donde nos sintamos especialmente cómodos y tranquilos: la mesa de la cocina, nuestro dormitorio, tal vez una sala tranquila. Poner en la mesita un vaso de agua puesto que, al final de todo, va a ser agua fluidificada que nos servirá como remedio saludable para lo que podamos necesitar. Ponernos en presencia de Dios, pues, como hijos e hijas suyos que somos, nos acompaña siempre. Mental o vocalmente, pedir la asistencia de nuestro Angel de la Guarda y espíritus mentores con los que estemos familiarizados: quizá algún ancestro especialmente querido, protectores de nuestro hogar o, incluso, espíritus mentores de nuestro centro espírita. A continuación, abrir al azar el "Evangelio según en Espiritismo" y leer uno o dos párrafos sabiendo de antemano que vamos a leer "lo que nos conviene leer ese día". Tras su lectura, podemos dialogar mentalmente con los espíritus que nos asisten: pedirles luces para entender el párrafo leído, aplicar su lectura a circunstancias de nuestra vida, sacar propósitos de mejora, detectar errores que estamos cometiendo, pedir por personas necesitadas que conozcamos, etc. Por último, despedirnos de los espíritus agradeciéndoles su asistencia. Si lo consideráis, podéis anotar en una agenda las mociones que hayáis recibido, para recordarlas, y podéis tomar a sorbitos el vaso de agua fluidificada. Y ya está. La duración puede ser libre, pero no tiene por qué durar más de quince minutos. 

jueves, 8 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, jueves 8 de enero de 2026. Una comida compartida.

 


Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 6, 34‐44)

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».

Él les replicó: «Dadles vosotros de comer».

Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?».

Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver».

Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces».

Él les mandó que la gente se recostará sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres. 

Comentario espírita.

El texto anterior puede interpretarse bien literalmente y, por tanto, creer que se ha producido un milagro, en el sentido de modificación de la realidad material debido a una intervención sobrenatural, o bien alegóricamente y entonces, deberíamos extraer una enseñanza de la interpretación simbólica. (Ver comentario al respecto en el punto 48 del capítulo XV de La Génesis).

No nos importa demasiado una u otra interpretación. Me parece más interesante entresacar un par de enseñanzas del texto. Por un lado, llama la atención la delicadeza de Jesús hacia sus seguidores. Contrasta con los discípulos quienes, quizá con un sentido más práctico, habían propuesto que el público se dispersara para buscar comida. Jesús, por su lado, propone otra opción más familiar, más delicada: "compartamos la poca comida que tenemos". Resulta algo similar a cuando ahora nos reunimos un grupo de amigos, o hacemos una celebración en un centro espírita con comida compartida: siempre hay para todos y, además, sobra.

De esto último querría también hablar. Comieron, se saciaron y recogieron las sobras; no se tiró nada. Me parece un detalle de respeto con la Naturaleza, con el medio ambiente y con el sistema productivo que no se tiren las sobras. Es "muy de madre" o, mejor, de persona responsable, no tirar la comida sino recoger las sobras para aprovecharlas en otro momento.Tenemos aquí una gran enseñanza de "pobreza bien entendida", en el sentido de saber usar los bienes de una manera razonable.


miércoles, 7 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, miércoles 7 de enero de 2026. El mayor obstáculo para el progreso.


Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 4, 12-17. 23-25)

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.

Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

«Tierra de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.

Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Comentario espírita.

Durante los días de Navidad hemos contemplado escenas del nacimiento del maestro Jesús y procurado extraer alguna enseñanza que aplicar a nuestras vidas: con María, hemos aprendido a trabajar la virtud de la paciencia alegre; con José, hemos ejercitado la capacidad mediúmnica y aprendido a confiar en la Espiritualidad que, tantas veces, se nos manifiesta en sueños. Con los pastores, hemos aprendido que la Sabiduría de Dios se manifiesta a los sencillos y no a los ricos, sabios o poderosos. Con los Magos de Oriente, hemos descubierto que, tantas veces, la vida consiste en buscar, preguntar y caminar tras las luces que los Espíritus nos ponen por delante.

Y, transcurrido este tiempo, nos encontramos pasajes del Evangelio del comienzo de la llamada "vida pública" del maestro Jesús y un primer consejo que nos da: "convertíos". ¿Qué significa esta palabra, tan manida en muchas iglesias y grupos que la han asimilado a cuestiones de proselitismo?

Desde luego, el Espiritismo no hace apostolado o proselitismo y esto se explica en los centros espíritas desde el primer día. Vienen los que tienen que venir y se quedan los que tienen que quedarse. En un centro espírita no interesan los números, ni las estadísticas ni crecer en adeptos. Para nada. En una ocasión, un Espíritu de Conocimiento, nos transmitió que "ellos" nunca nos iban a decir "lo bien que lo hacemos", ni alabanzas humanas de ese tipo. Si acaso, sabríamos que algo hacemos bien, cuando sigan viniendo personas nuevas a un centro espírita en busca de solución a sus problemas espirituales. Solución que, por cierto, les viene de mano de los Espíritus, no del hacer más o menos dedicado de los socios del centro.

En mi opinión, ese "convertíos" significa dar un paso adelante en nuestro progreso espiritual. Evitar apegos desordenados a la materia, lo que significa empezar a usar los bienes materiales como instrumentos y no como fines. Estar alerta a las necesidades de las personas que la vida a puesto a nuestro alrededor. Y, sobre todo, hacer un esfuerzo para avanzar en virtudes tales como la humildad o la sencillez. Por eso, leemos en el item 785 del Libro de los Espíritus

785. ¿Cuál es el mayor obstáculo del progreso? A lo que la Espiritualidad responde:

«El orgullo y el egoísmo»

martes, 6 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, martes 6 de enero de 2026. Fiesta de los Reyes Magos. La epifanía del Señor.

 

«Balthassar, Melchior y Gaspar» se puede leer sobre tres “magos” en uno de los mosaicos de la Basílica de Sant’Apollinare Nuovo, en Rávena (Italia

Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 2, 1‐12)

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y, venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

“Y tú, Belén, tierra de Judá,

no eres ni mucho menos la última

de las poblaciones de Judá,

pues de ti saldrá un jefe

que pastoreará a mi pueblo Israel”».

 Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Comentario espírita.

En mi país, España, la fiesta de hoy se celebra por todo lo alto, casi casi, me atrevería a decir, que al mismo nivel que la del día de Navidad y es que, por un lado, tradicionalmente, es el día en que intercambiamos los regalos navideños. Para los niños, especialmente, es un día de especial ilusión. Por otro lado, en diversas tradiciones cristianas, como la de nuestros hermanos los cristianos ortodoxos orientales (Europa del Este, Grecia y Rusia) la fiesta de la Epifanía (manifestación de Jesús a todos los pueblos) es especialmente importante, pues se celebra que el Amor de Dios no está reservado a un único pueblo o confesión religiosa sino que es universal. Y ese Universo, simbólicamente, se representa en los tres Magos que acuden a ver al niño Jesús. Magos que vienen de diferentes culturas, sabidurías y tradiciones.

En el texto evangélico se narra un signo prodigioso: la aparición de una estrella que guía a los Magos. Este símbolo ha pasado a formar parte de nuestras tradiciones navideñas y solemos ponerla en lo alto de los árboles de Navidad o, si ponemos un "nacimiento" o "belén" en casa, encima del portal. Los estudiosos han dado múltiples interpretaciones a esta estrella: hay quien habla de una conjunción entre Júpiter y Saturno, que daría lugar a una luz especialmente intensa en el cielo. También se habla de un cometa o, los más osados, de un platillo volante. Bien, al margen de esas posibilidades, veamos lo que nos dice el libro de La Génesis de Allan Kardec (cfr. capítulo XV):

Aunque no se acepte la causa que se atribuyó a ese hecho, la aparición de una luz con el aspecto de estrella no es algo imposible. Un Espíritu puede aparecer con una forma luminosa, o transformar una parte de su fluido periespiritual en un foco luminoso. Muchos hechos de ese tipo, recientes y perfectamente auténticos, no tienen otra causa, y esa causa no tiene nada de sobrenatural.

Sea como fuere, me gusta fijarme en la figura de los Magos de Oriente. Ante todo, eran unos buscadores espirituales. Buscaban la Verdad, algo que diera sentido a sus vidas más allá de los dogmas de una religión u otra; más allá de cultos o castas sacerdotales. Los Magos de Oriente, en este sentido, me gusta pensar que nos representan a los que nos dedicamos al estudio y práctica del Espiritismo, porque también abandonamos preconceptos o tradiciones religiosas, para buscar la Verdad de la mano de una comunicación directa con el mundo espiritual, es decir, de la mediumnidad. Tal como los Reyes Magos hicieron pues, como hemos leído, recibieron un oráculo en sueños.

Me gusta también mucho el final de la historia: "se marcharon a su tierra por otro camino". Es decir, no se quedaron a formar parte como co-protagonistas, de la historia de Jesús, sino que fueron a sus lugares a continuar con su vida cotidiana. Del mismo modo nosotros: el Espiritismo, o el acudir a un centro espírita, no debe hacernos protagonistas de nada. Acudimos a atender y servir a los demás y, entre ellos, al mundo espiritual. Pero, luego, volvemos a nuestras casas, a nuestro trabajo, a nuestras familias y actividades para ser "uno más" pero, eso sí, con el brillo de una estrella que el mundo espiritual ha puesto en nuestros corazones.


lunes, 5 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes 5 de enero de 2026.Espíritus obsesores.


 Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 4, 12-17. 23-25)

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Comentario espírita.

Con mucha frecuencia se narra en el Evangelio que Jesús, además de animarnos a progresar humana y espiritualmente ("convertíos"), acompaña sus palabras con manifestaciones de caridad, necesarias en un mundo tan material como el nuestro. De ahi que cure de diversas enfermedades y dolencias o aplique terapias de desobesión (aliviaba a los poseídos).

Una de las actividades que se realizan en los centros espíritas, y quizá de las más importantes, es el dar pases energéticos a quien lo solicita. Los pases son una transfusión de energías que los Espíritus de la casa comunican a los que los reciben por medio de los médiums pasistas. Son notables los resultados que se obtienen: tranquilidad, armonía, fuerza y ánimo para seguir, sanaciones diversas y preparación para el trabajo mediúmnico posterior.

También, siguiendo el ejemplo de Jesús, cuando las circunstancias lo requieren, se puede aplicar en un centro espírita una terapia de desobsesión. El capítulo XXIII del Libro de los Médiums nos informa de que hay tres tipos de obsesión derivadas de diversos espíritus obsesores: obsesión simple, fascinación y subyugación. También nos informa de las causas y medios para combatir una obsesión. Si bien aconsejamos la lectura de dicho capítulo, dada la complejidad y riqueza del tema, podemos quedarnos con un par de líneas generales: la primera es que un espíritu obsesor se nos acerca sólo si de alguna manera le llamamos, ya sea por nuestros pensamientos desarmonizados, por nuestra conducta tibia o errónea o por sintonía. Por tanto, la base de toda desobsesión está en una reforma moral del individuo y un ejercicio mental de higiene en los pensamientos transmutándolos hacia ideas basadas en la Verdad, la Bondad y Bellas. En segundo lugar, naturalmente, una terapia de desobesión puede funcionar porque proporciona al individuo un baño energético espiritual pero de poco sirven si éste, el individuo, no cambia su conducta, sus pensamientos, su relación hacia los demás y hacia sí mismo con unos estándares de bondad y caridad.

Por si alquien estuviera interesado en profundizar en este tema, os aconsejo la lectura de un estupendo libro de las obras complementarias espiritistas: "Desobsesión", libro dictado por el espíritu André LUiz, y psicografiado por los médiums Francisco Cándido Xavier y Waldo Vieira.




domingo, 4 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, II domingo después de Navidad, 4 de enero de 2026. El ángel de la guarda y los mentores espirituales.


Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Juan 1, 1‐18)

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito

del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto

delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. 

Comentario Espírita.

En el capítulo XXVIII del Evangelio según el Espiritismo, Allan Kardec expone un útil resumen sobre la cuestión del ángel de la guarda, mentores y espíritus protectores que, por su interés, paso a transcribir para su reflexión:

Todos tenemos un Espíritu bueno, vinculado a nosotros desde nuestro nacimiento, que nos ha tomado bajo su protección. Desempeña junto a nosotros la misión de un padre para con su hijo: la de conducirnos por el camino del bien y del progreso, a través de las pruebas de la vida. Es feliz cuando correspondemos a sus cuidados, y sufre cuando ve que nos rendimos.

Su nombre importa poco, porque puede ser que no tenga un nombre conocido en la Tierra. Lo invocamos, entonces, como nuestro ángel de la guarda, nuestro genio bueno. Podemos incluso invocarlo con el nombre de algún Espíritu superior que nos inspire una especial simpatía.

Además de nuestro ángel de la guarda, que en todos los casos es un Espíritu superior, tenemos Espíritus protectores que, aunque menos elevados, no son menos buenos y benévolos. Se trata de parientes o amigos o, en algunas ocasiones, personas que no hemos conocido en nuestra existencia actual. Nos asisten con sus consejos, y muchas veces intervienen en los acontecimientos de nuestra vida.

Los Espíritus simpáticos son aquellos que se vinculan a nosotros por una cierta semejanza de gustos y de inclinaciones. Pueden ser buenos o malos, según la naturaleza de las inclinaciones que los atraen hacia nosotros.

Los Espíritus seductores se esfuerzan en desviarnos del camino del bien, y nos sugieren malos pensamientos. Se aprovechan de nuestras debilidades, porque estas son como puertas abiertas que les permiten acceder a nuestra alma. Los hay que se aferran a nosotros como a una presa, pero se alejan cuando reconocen su impotencia en la lucha contra nuestra voluntad.

Dios nos ha asignado un guía principal y superior: nuestro ángel de la guarda; y guías secundarios: nuestros Espíritus protectores y familiares. No obstante, constituye un error suponer que tenemos forzosamente un genio malo a nuestro lado para contrarrestar las influencias buenas. Los Espíritus malos se presentan voluntariamente, cuando encuentran la forma de ejercer algún predominio sobre nosotros, sea por nuestra debilidad o por nuestra negligencia en la aceptación de las inspiraciones de los Espíritus buenos. Somos nosotros, pues, los que los atraemos. 

De ahí resulta que nunca estamos privados de la asistencia de los Espíritus buenos, y que depende de nosotros que los malos se aparten. Como el hombre es, debido a sus imperfecciones, la primera causa de las miserias que sufre, la mayoría de las veces es él mismo su propio genio malo.


sábado, 3 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 3 de enero de 2026. El Espíritu de Verdad.

 


Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Juan 1,29-34 y Juan 16, 12-13)

Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel".

Entonces Juan dio este testimonio: "Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo'. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".

”Tengo aún muchas otras cosas para deciros, pero por el momento no las podéis soportar.” Cuando venga ese Espíritu de Verdad, él os enseñará toda la verdad, porque no hablará de sí mismo, sino que dirá todo lo que haya escuchado, y os anunciará lo que ha de venir.

Comentario espírita.

Es el capítulo XVII del libro de  La Génesis de Allan Kardec quien nos ofrece una explicación sobre lo que es el "Espíritu de Verdad", "Consolador" o "Espíritu Santo". Y es que, al hilo del anterior párrafo, nos dice:

37. Esta predicción es, sin discusiones, una de las más importantes desde el punto de vista religioso, porque demuestra sin ningún equívoco que Jesús no dijo todo lo que tenía para decir, puesto que no lo habrían comprendido ni siquiera sus apóstoles, ya que era a ellos a quienes él se dirigía. Si les hubiese dado instrucciones secretas, ellos las habrían mencionado en el Evangelio. Ahora bien, dado que Jesús no dijo todo a sus apóstoles, los sucesores de estos no pudieron saber más que ellos al respecto. Es posible, pues, que se hayan confundido en cuanto al sentido de sus palabras, o que hayan interpretado falsamente sus pensamientos, en muchas ocasiones velados bajo la forma de parábolas. Por consiguiente, las religiones basadas en el Evangelio no pueden considerarse en posesión de toda la verdad, visto que Jesús reservó para sí la tarea de completar posteriormente sus enseñanzas. El principio de la inmutabilidad que profesan constituye un cuestionamiento de las palabras mismas de Jesús.

Con el nombre de Consolador y de Espíritu de Verdad, Jesús anuncia a aquel que debe enseñar todas las cosas, y hacer que se recuerde lo que él ha dicho. Por consiguiente, su enseñanza no estaba completa. Además, prevé que su mensaje sería olvidado, y que sus palabras serían desvirtuadas, ya que el Espíritu de Verdad debe hacer que se recuerde todo lo que él dijo y, de conformidad con Elías, restablecer todas las cosas, es decir, ponerlas de acuerdo con el verdadero pensamiento de Jesús.

40. El espiritismo reúne, como ha quedado demostrado (Véase el Capítulo I, § 30), todos los caracteres del Consolador que Jesús prometió. No es una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede considerarse su creador. Es el fruto de la enseñanza colectiva de los Espíritus, enseñanza que conduce el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio, sino que lo completa y lo explica. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, conjugadas con las de la ciencia, conduce a la comprensión de lo que era ininteligible, y hace que se admita la posibilidad de aquello que la incredulidad consideraba inadmisible. Tuvo sus precursores y profetas, que presagiaron su llegada. Por su poder moralizador, el espiritismo prepara el reinado del bien en la Tierra.