miércoles, 10 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Hoy miércoles, 10 de diciembre de 2025. Hacer la vida más agradable a los demás.


 Texto del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 11, 28-30)

En aquel tiempo, Jesús dijo: "Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".

Comentario espírita.

Hace unos meses visitamos en Zamora la tienda de un anticuario en la que había unos antiguos yugos de madera. Tenían la clásica forma que permitía fijarla sobre dos mulas consiguiendo así alinearlas y que tiraran de la carga hacia adelante al unísono, con más fuerza por tanto. Además, nos informó el anticuario que, en la comarca de La Carballeda, de donde era originario el yugo, se elegían maderas resistentes, sí, pero a la vez ligeras, que no pesaran mucho para no provocar al animal un exceso de fatiga. 

Como el yugo de Jesús, que es suave y, su espiritualidad, no debería suponernos una carga dura. Lo contrario, justamente, que hemos hecho los hombres que, a lo largo de los siglos: hemos empañado el mensaje del Maestro y hemos impuesto cargas pesadas y yugos duros. De ahí que los Espíritus, en la introducción al libro de Allan Kardec, Evangelio según el Espiritismo, nos hablen de entresacar el mensaje original y rechazar lo accesorio e inútil.

El Espiritismo no hace proselitismo. En ningún caso en un centro espíritu se intenta "captar" adeptos para ninguna razón secundaria como pueda ser "crecer en número", "ganar visibilidad en las redes sociales", "tener cuotas mensuales suficientes para pagar el alquiler del local", etc. Para nada. Y esto se puede decir más alto, pero no más claro: el Espiritismo no hace proselitismo.

Por eso, ese "venid a mí" se entiende como "el arte de conducirnos en la vida con los consejos del Maestro, pero sin ponernos etiquetas". Me parece un error que haya espíritas en las Federaciones que hablen de "espiritismo cristiano", "espiritismo kardecista" o "espiritismo continental -frente al anglosajón-". El Espiritismo es Espiritismo. Punto. Y cada espiritista, individualmente, de acuerdo con su nivel evolutivo, puede tener unas creencias espirituales u otras o, incluso, no tenerlas. Somos libres en ese sentido, nuestra carga es ligera, y, si hay algo que nos une, es el afán de conocer algo mejor la realidad "post-mortem", el mundo espiritual pero, eso sí, no para ser unos iluminados o gurús de la espiritualidad sino para algo más sencillo: para ayudar. Ayudar a nuestros hermanos y hermanas de nuestro entorno, que tienen pruebas, dolores, vicisitudes, preguntas... y a los espíritus necesitados, que han desencarnado con diversos sufrimientos. Puesto que el yugo es suave, procuremos que la carga de nuestros iguales, hombres y mujeres, sea ligera en la presente encarnación; ya mismo. O, en otras palabras, procuremos a nuestros iguales, hacerles la vida más agradable.


martes, 9 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Hoy martes, 9 de diciembre de 2025. Cada uno y cada una importa.

 


Lectura (cfr. Mateo 18, 12-14)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Comentario espírita.

En la mesa mediúmnica, que semanalmente organizamos en nuestro centro espírita, con frecuencia se presentan espíritus que, en su día, "pasaron al otro lado" en una situación muy lastimosa: muchos habían vivido muy apegados a la materia, lo que les había ocasionado una forma de vida llena de defectos tales como egoísmo, orgullo, racanería, avaricia o, incluso, situar los placeres de la vida, que de por sí son buenos, en un lugar equivocado por haberlos exaltado o abusado de ellos, ocasionando, igualmente, una vida de alcoholismo, gula, sexo desenfrenado y desequilibrado; por no hablar de errores más graves como una vida de mentiras, violencia, etc. En la misma línea, no son pocos los espíritus que "desencarnan" sin tener consciencia de ello y viven "en el otro lado" como si siguieran viviendo en este plano, aunque les resulten curiosas algunas manifestaciones extrañas como que nadie ya les saluda y cambian las modas, tiempos y formas. En todo caso, como normalmente han vivido muy centrados en sí mismos, no le dan mayor importancia, por lo que siguen como antes aunque, eso sí, en estado lamentable, pues no son felices.

A estos espíritus, digamos, "sufrientes", los otros Espíritus, los "de conocimiento", o espíritus de mayor elevación moral, no les califican de "sufrientes", "imperfectos" ni mucho menos de "malos". Con una extrema caridad, se suelen referir a ellos como "los pequeñitos". Y esto me lo ha recordado ese párrafo de la lectura que acabamos de hacer: «no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Y es que, el Espiritismo "bien entendido", tal como procuramos estudiarlo y practicarlo en nuestro centro, es decir, sobre la base de los cinco libros de la codificación de Allan Kardec, y tantas otras obras complementarias obtenidas por médiums honestos y, sobre todo, confrontadas con la lógica, la filosofía y la moral; como decía, el Espiritismo sólo tiene una función: ayudar. Ayudar a los "pequeñitos", a esos espíritus necesitados que se presentan en la mesa mediúmnica y necesitan ser esclarecidos para que salgan de círculo de sufrimiento y continúen su progreso; pero también ayudar a los que aún estamos encarnados por medio del estudio, clases, conferencias que les ayuden a tener un mejor conocimiento de la situación post-mortem propia del ser humano. También transmitiendo buena energía por medio de los pases energéticos en los que son los Espíritus mentores de la Casa los que realmente transmiten su fuerza; mediante el agua fluidificada, lo que explica que tantas personas acudan al centro espírita con una botella de agua, etc.

Muchos de nosotros y nosotras hemos sido una oveja perdida debido a cientos de situaciones. Y, cuántas veces, podemos dar fe de que un buen pastor, a veces espiritual, se acerca a nosotros y nos vuelve a reorientar en nuestro camino, o nos sana nuestras heridas, o nos da de beber el agua del conocimiento, o nos enseña que nuestro lugar no está en solitarios apriscos sino con otros compañeros y compañeras cuidando de ellos y preocupándonos de que también sigan su camino.  

lunes, 8 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Lunes, 8 de diciembre de 2025. Alégrate.

 


Oración de entrada.

Nos invito a elevar nuestros corazones, en agradecimiento a la Espiritualidad, por todo lo que recibimos y todo malo que nos evita, pidiéndoles por nuestros hermanos y hermanas de este planeta que se encuentren en dificultades de toda índole. Especialmente, pidamos por los que tienen tentaciones suicidas.

Lectura del día (cfr. Lucas 1, 26-38)

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".

María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que no conozco varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.

Comentario espírita.

El Libro de los Médiums, en su capítulo XXXII, nos define el término "médium" como "persona que puede servir de intermediaria entre los Espíritus y los seres humanos. Así de simple aunque luego, para profundizar un poco más, tengamos todo un Libro, el citado, que es parte de la codificación espiritista de Allan Kardec.

Pues bien, María, la madre de Jesús, era médium desde el momento en que fue intermediaria, aunque también destinataria, del mensaje que portaba un Espíritu: el conocido como "ángel Gabriel". Aprovecho para recordar que, de acuerdo con la Escala Espírita que Kardec presentó en otro texto, el Libro de los Espíritus, los ángeles, arcángeles o serafines se encuentran en el nivel más alto de progreso espiritual y por ello se les califica como "Espíritus Puros" (cfr. ítem 113 del Libro de los Espíritus). Por tanto, el ángel Gabriel era un espíritu puro con el que María entró en comunicación. Este dato nos da también una pista: María, la madre de Jesús, es también un espíritu muy elevado; en aquél momento, encarnado para una misión: ser la madre del Maestro. Actualmente, un espíritu desencarnado, que sepamos.

En el día de hoy, 8 de diciembre, nuestros hermanos los cristianos católicos y los de las iglesias ortodoxas orientales, celebran la fiesta que llaman "de la Inmaculada Concepción de María". Nosotros, como es costumbre en el Espiritismo, no vamos a entrar en áridos debates teológicos que, seguramente, no nos lleven a ninguna parte salvo a una desafortunada exaltación de la vanidad, cosa que no queremos. Recordemos la alerta que nos hacen en el item 14 del Libro de los Espíritus que, aunque se refiere a la existencia de Dios, es perfectamente aplicable a todas las cuestiones teológicas: «Dios existe, no podéis dudarlo y esto es lo esencial. Creedme, no paséis más allá. No os extraviéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un poco más orgullosos, porque creeríais saber mucho, no sabiendo nada en realidad. Dejad, pues, a un lado todos estos sistemas, porque demasiadas cosas tenéis que os incumben más directamente, empezando por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones, a fin de emanciparos de ellas y más útil os será que querer penetrar lo impenetrable».

Por consiguiente, un buen espírita no debería entrar en discusiones filosófico-teológicas sobre dogmas como "la cuestión de María" o "la Santísima Trinidad" o "la Eucaristía". Respetemos todas las creencias y nosotros, espíritas, centremos en lo que importa: superar nuestras imperfecciones con el ánimo de ser útiles a los demás y hacer un mundo un poquito mejor.

Sólo por curiosidad, comentar que la madre de Jesús será protagonista en una de las obras que llamamos "complementarias" del Espiritismo. En concreto, en "Memorias de un suicida" de Yvonne do Amaral Pereira. En él encontramos varias actuaciones del espíritu María de Nazaret, a beneficio de los suicidas, en especial las informaciones de que ella comanda la Legión de los Siervos de María, totalmente volcada hacia aquellos que, sufridores en la Tierra, optaron por entrar por la puerta oscura del suicidio.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Domingo, 7 de diciembre de 2025. Una voz clama en el desierto.

 


Oración de entrada.

Es domingo y nos unimos a tantas personas que, a lo largo del planeta, elevan su corazón hacia los mundos espirituales en agradecimiento y aprovechan esta jornada de descanso para compartir con la familia, amigos o, por qué no, solas, un momento, aficiones, quizá una comida especial, tiempo para hacer deporte, dar un paseo o practicar sus aficiones. Nos acordamos, por otro lado, de los que están enfermos, se sienten solos, están agobiados por diferentes motivos o viven en zonas de guerra o tensión.

Lectura del día (cfr. Mateo 3, 1-12)

En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.

Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.

Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.

Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han arrepentido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.

Comentario espírita.

Dejo a vuestra consideración, en vuestra oración personal, contemplar y reflexionar sobre tantas enseñanzas que contiene el texto transcrito arriba. Yo me voy a fijar hoy en la figura de Juan el Bautista y procurar sacar alguna inspiración de su labor. Sabemos que Juan era pariente de Jesús por ser hijo de Isabel, prima ésta de María, la madre de Jesús. Isabel, por su lado, estaba casada con Zacarías, miembro de la casta sacerdotal de Israel. Poco sabemos de la vida de Juan y de como llegó a ser un profeta, asceta y místico; probablemente, por su padre, recibió una gran educación religiosa y mística en las tradiciones del pueblo de Israel. Es de prever que Juan fuera un espíritu de conocimiento que vino con una misión peculiar: la de preparar la venida de otro Espíritu muy Superior: el maestro Jesús. 

Era Juan, pues, un profeta. En el pueblo de Israel había ya pasado la época de los "grandes médiums" o "Profetas mayores" que, como Isaías, , Ezequiel, Jeremías o Daniel habían hecho lo que hacen los mediums: recordar la primera Revelación, la de Moisés, que es la que por entonces contaban. En la época de Jesús, se citan a otros varios profetas, ya menores, pero cotidianos y bien considerados por el pueblo. Así se cita, en el Evangelio a la propia María, madre de Jesús, que recibió en mediumnidad a un arcángel, Gabriel, que le recordaría la misión elegida por ella misma. También el citado Zacarías, marido de Isabel, recibió en mediumnidad a otro espíritu superior que le anunció el nacimiento de su propio hijo. Se cita también, en el momento del nacimiento de Jesús a un grupo de pastores, que recibieron en mediumnidad el mensaje de un ángel que, con gran alegría, les animó a ver al mesías. O a los Sabios de Oriente, quienes inclusos tuvieron el signo de la estrella. 

Por otro lado, el texto evangélico cita expresamente como profetas de esta misma época a Simeón, a quien el Espíritu le habría dicho que no moriría sin ver al mesías, o a Ana, la profetisa, de quien se dan muchos datos: hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de avanzada edad, que en el Templo oraba y profetizaba, es decir, ejercía la mediumnidad. Por último, de quien hoy estamos hablando: Juan el Bautista.

¿Que nos dice el Evangelio según el Espiritismo, que es uno de los libros de la Codificación Espiritista de Allan Kardec sobre los profetas? Os transcribo literalmente por su interés (cfr. Capítulo XXI, ítem 3):

Por lo común se atribuye a los profetas el don derevelar el porvenir, de manera que las palabras profecía y predicción se han vuelto sinónimos. En el sentido evangélico, la palabra profeta tiene una significación más amplia. Se denomina así a todo enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres y de revelarles las cosas ocultas y los misterios de la vida espiritual. Por consiguiente, un hombre puede ser profeta aunque no haga predicciones. Esa era la idea de los judíos en tiempos de Jesús. Por eso, cuando lo condujeron ante la presencia del sumo sacerdote Caifás, los escribas y los ancianos allí reunidos le escupieron el rostro, y le dieron puñetazos y bofetadas mientras decían: “Cristo, profetiza para nosotros, y di quién fue el que te golpeó”. Con todo, hubo profetas que tuvieron la presciencia del porvenir, ya sea por intuición o por revelación providencial, a fin de que trasmitieran avisos a los hombres. Al cumplirse los acontecimientos predichos, el don de predecir el porvenir fue considerado como uno de los atributos propios de la condición de profeta.

Estas indicaciones nos invitan a leer con respeto los consejos del profeta Juan el Bautista y a tratar de desvelar su sentido y utilidad. Feliz domingo.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Sábado, 6 de diciembre de 2025. Mediumnidad gratuita: den gratis lo que han recibido gratis.

 


Oración de entrada.

Un día más agradecemos al Padre el comienzo de una nueva jornada y a los Espíritus su ayuda y asistencia, por todas las cosas que nos otorgan y tantas otras que nos evitan. Les pedimos entendimiento para comprender esta lectura y sacar alguna inspiración para nuestra vida cotidiana. Que así sea.

Lectura del día (cfr.Mateo 9, 35–10, 1. 6-8)

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos".

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: "Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente".

Comentario espírita.

Si hay un mensaje que se escuche a diario en un centro espírita, y desde el primer día en que uno llega, es que todas las actividades son gratuitas. Cuando uno llega a una conferencia, recibe pases energéticos, lleva agua para fluidificar, comienza a realizar el estudio sistemático de la doctrina espírita o pide cita para ser recibido en "atención fraterna" (para los profanos, se trata de una suerte de "counselling" sobre la base de la doctrina espírita), debe saber que no se le va a pedir nada ni en concepto de asistencia, ni de derechos de cursos y, ni siquiera, se le va a pedir que compre un libro ni, mucho menos, lo que llaman "la voluntad". Nada. De hecho, recomendamos que desconfíen mucho si en un centro espiritual o una persona que se haga llamar "medium" cobre por sus servicios, aunque justifique los mismos en el tiempo que ha dedicado a su formación o a la compra de libros. 

¿Y esto por qué? Pues muy sencillo y lo tenemos en el mandato directo de Jesús: den gratis lo que han recibido gratis. En realidad, en un centro espírita quienes están detrás de todos los trabajos son los Espíritus mentores de la casa. Los demás -nosotros- "trabajadores" del centro espírita, somos menos canales de su actuación y aportamos muy poco: nuestra puntualidad, nuestro deseo de que todo esté organizado, limpio y dispuesto y nuestro que-hacer en recibir a las personas, atenderlas o escucharlas. 

Pero no sólo eso: debemos practicar la mediumnidad dentro del centro espírita, donde hay protección, buena armonía y una energía adecuada para la concentración, así como la ayuda mutua fraterna a encarnados y desencarnados. Es un error que un medium, insisto, cobre dinero por su trabajo o reciba cualquier otro tipo de remuneración personal, sea en fama, "likes" en sus redes sociales, remuneración por asistir a platós de dudosos programas de TV para exhibir tal "mediumnidad" o, incluso, visitas en su página monetizada de vídeos. ¿Qué suele suceder con esos médiums? Pues sucede lo que constatamos: los espíritus les retiran la mediumnidad y entonces se convierten en patéticos personajes de medios de comunicación y marionetas de grupos y medios mercantilizados. Una pena.

Por último, me parece que vale la pena resaltar los trabajos y herramientas que el maestro Jesús nos concede para ejercer el trabajo fraterno y la caridad bien entendida: 

  • facultad de enseñar (aplicable a los divulgadores de la doctrina espírita en tantas conferencias, impartición de clases o cursos), 
  • facultad de compadecernos de las multitudes, que están cansadas y extenuadas (lo que, en el centro espírita, se traduce en la fraternidad cotidiana que tiene aspectos de servicio concreto a los demás, en preocuparnos los unos de los otros, especialmente por los enfermos, cansados, por los que estén pasándolo mal...)
  • don de curación (lo cual vemos a diario en los pases energéticos que se dan en los centros espíritas así como en la fluidificación de las botellas de agua que, quienes lo precisan, pueden llevar), 
  • compasión de las multitudes (lo que se traduce en el buen ejercicio de la mediumnidad y que tanto ayuda a espiritus despistados que muchas veces, ni siquiera, saben que han desencarnado), 
  • poder de expulsar a los espíritus impuros (que, en el espiritismo, se traduce, en el trabajo para mantener alejados a los espíritus obsesores y proporcionando a quienes los sufren el conocimiento y las herramientas para alejarlos), 
  • resucitar a los muertos (que, lógicamente, en el espiritismo se traduce en dar una buena educación post-mortem, que no es otra cosa que explicar la Ley de la Reencarnación que nos permitirá, no sólo progresar hacia nuestra perfección, sino también comprender que nuestros errores del pasado no nos marcan definitivamente sino que tendremos nuevas oportunidades para enmendar dichos errores y superarlos sin una carga adicional de culpa.

Realmente, la lectura de hoy es muy animante y nos encuadra la riqueza, significado e ilusión del trabajo de un centro espírita.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Hoy viernes, 5 de diciembre de 2025.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 9, 27-31

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David».

Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacerlo?».

Contestaron: «Sí, Señor».

Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Que os suceda conforme a vuestra fe».

Y se les abrieron los ojos. 

Comentario Espírita.

Al hilo de la lectura de hoy me vienen dos reflexiones que deseo compartir. La primera es que, si leemos despacio, veremos que los ciegos, propiamente, no le piden a Jesús que les cure la ceguera sino que tenga compasión de ellos. Por un lado, sería obvio que lo que más necesitaban, era ver. Pero también parece que, en un acto de confianza, dejan que sea Jesús quien decida qué es lo que más necesitan..."ten compasión de nosotros".

Esta reflexión me hace pensar en el momento en que acudimos a un centro espírita y recibimos pases energéticos. Normalmente, en el "cuarto de pases", nos sentamos de cuatro en cuatro, cerramos los ojos, nos relajamos, respiramos normalmente y, mientras, los médiums pasistas nos imponen sus manos y nos transmiten las energías que los Espíritus de la casa saben que necesitamos cada uno. En esos pocos segundos, y con los ojos cerrados, se aprovecha para orar y pedir a la Espiritualidad lo que más nos preocupa: una dolencia, un disgusto, una prueba o, simplemente, pensamos en un ser querido que esté necesitado. Lo mismo que los ciegos que seguían a Jesús, muchas veces ni concretamos nuestro problema y, qué bueno sería, que en un acto de fe, pensáramos simplemente "ten compasión de nosotros, hijo de David" o, "hermanos, tengan compasión de mí".

La segunda reflexión es, quizá, algo más esotérica pero pienso que igualmente válida. Y es que, en realidad, todos estamos ciegos. A todos nos nubla la vista espiritual el deslumbramiento de la materia, de los afanes del mundo, de las preocupaciones físicas: el dinero, la sociedad, la política... Y, así ciegos, no somos capaces la riqueza del mundo espiritual y el gran trabajo que haríamos entre nuestros con-ciudadanos si supiéramos espiritualizar nuestra vida y trabajar codo con codo con los Espíritus. Y ante esta ceguera espiritual, qué bueno sería que nos dirigiéramos al Maestro y le gritáramos: "ten compasión de nosotros".

También me parece llamativa la respuesta de Jesús. Probablemente él sabía que iba a operar ese cambio, pero no deja que sea algo automático sino que quiere así como contar también con algo del esfuerzo de los ciegos o, cuanto menos, responder a una sencilla pregunta: «¿Creéis que puedo hacerlo?». Fijaos que esta pregunta no es nada fácil de responder porque una cosa es que queramos que nos sane y otra el hecho de que, simultáneamente, en nuestra mente, tengamos dudas y pensemos "a ver qué pasa", "no creo yo que...", "estos me están engañando, seguro que terminan pidiéndome dinero", "estoy perdiendo el tiempo", "debería, mejor, ir al médico", etc. Y no digo que no sean respuestas lógicas e incluso humanas pero la gran pregunta es: ¿creemos realmente en la Espiritualidad y en su capacidad de interactuar con nosotros?

Sólo por dar un dato que enriquezca la anterior reflexión: en el punto 459 del Libro de los Espíritus, Allan Kardec les pregunta ¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y acciones? A lo que la Espiritualidad le responde: «Bajo este aspecto su influencia es mayor de lo que creéis, porque a menudo son ellos quienes os dirigen».

La lectura del Evangelio de arriba pienso que nos debería animar a confiar en la Espiritualidad y a pedir, insistir, incluso gritar, cuando hay algo bueno que deseemos sabiendo que, conforme a nuestro creer, y en esa justa medida, se nos puede conceder.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Hoy, jueves 4 de diciembre de 2025. Hechos y no palabras.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 7, 21. 24-27).

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Comentario espírita.

Es habitual en un centro espírita comenzar los trabajos con una breve oración. Normalmente huimos de fórmulas automáticas o impresas. Alguien, espontáneamente, toma la palabra y dice lo que tiene en el corazón dando gracias al Padre, abriendo los trabajos en nombre del maestro Jesús, solicitando la protección de los Espíritus mentores de la casa, nombrando a los enfermos o alguna intención... cosas así. Estas oraciones sinceras se hacen antes de una clase, de una mesa mediúmnica, al comenzar a dar pases energéticos o al finalizar la sesión.

La fundadora y presidenta de nuestra Asociación, María Jesús Albertus, a quien conoceréis por sus conferencias serias, sabias y cercanas, siempre nos insiste en que de nada sirven las oraciones ritualizadas, mecánicas, robóticas en que uno mueve los labios pero su corazón está lejos de lo que dice. Y nos repite que más vale una pequeña oración, una frase, unas pocas palabras, dichas desde el corazón, que largos discursos. ¿Y esto por qué? Pues sencillamente, por lo que también nos confía el Maestro en la lectura de hoy: no valen las palabras sino las obras o, en su expresión, "cumplir la voluntad del Padre". ¿Y cuál es la voluntad del Padre? Pues la tenemos en los distintos textos revelados, pero también en nuestra conciencia y, frecuentemente, nos la recuerdan los Espíritus en la Mesa Mediúmnica: ser hombres y mujeres de bien, cambiar nuestro rencor en perdón, tornar nuestro orgullo o soberbia en humildad, acoger, dar nuestro tiempo a favor de los demás. En una palabra, amar.

En el capítulo XVIII del Evangelio según el Espiritismo, Allan Kardec recopila algunas interpretaciones que los Espíritus le dieron en relación con el anterior pasaje del Evangelio, y cuya lectura aconsejo. Sin embargo, voy a resaltar algo que se nos dice en el punto 12 de tal capítulo pues afecta directamente a los que tratamos de estudiar y practicar el Espiritismo en general, y a los médiums en particular. Puesto que deberíamos conocer bien estos preceptos, si no los vivimos en nuestra vida, tendremos una doble responsabilidad. Quizá por eso el Espiritismo "bien entendido" no atrae tanto como esos patéticos programas de TV "del misterio", ya que el Espiritismo no se queda en el fenómeno sino que requiere un trabajo persona constante para una mejora moral. Sólo así seremos buenos médiums. Escuchad lo que dice el punto citado:

12. (…) Los médiums que obtienen buenas comunicaciones son aún más reprensibles si persisten en el mal, porque muchas veces redactan su propia condena y porque, si no los cegara el orgullo, reconocerían que los Espíritus se dirigen a ellos mismos. No obstante, en vez de tomar para sí las lecciones que escriben, o que otros escriben, su única preocupación es aplicarlas a las demás personas, con lo que confirman estas palabras de Jesús: “Veis una paja en el ojo de vuestro hermano, y no veis la viga que está en el vuestro”. (Véase el Capítulo X, § 9.)

Y un poquito más adelante, en el mismo punto, nos dicen:

A los espíritas, pues, se les pedirá mucho, porque han recibido mucho; como también se dará mucho a los que hayan asimilado las enseñanzas. El primer pensamiento del espírita sincero debe ser el de intentar saber si, en los consejos que dan los Espíritus, hay algo que le concierne. El espiritismo viene a multiplicar el número de los llamados. A través de la fe que infunde, también multiplicará el número de los escogidos.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Evangelio en el Hogar de hoy, miércoles 3 de diciembre de 2025. Sanación de los males.


Oración inicial.

Hoy os dejo a cada uno o cada una que la hagáis desde vuestro corazón. Os sugiero unos pocos instantes de silencio para que elevéis un pensamiento positivo, de agradecimiento o de armonía a la Espiritualidad.

Lectura del día (cfr. Mateo 15, 29-37)

En aquel tiempo, Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.

Comentario espírita.

Cuando alguien se acerca a un Centro Espírita con una enfermedad o problema físico, el primer consejo que se le da es que acuda al médico. Y esto es muy serio porque, si estamos encarnados en la materia, nuestra primera obligación es cuidad la materia con los medios que tenemos, según la época y el país en que vivamos. Si es en España, debemos acudir al "médico de cabecera", pidiendo cita en los Servicios de Salud y exponiendo el problema que tengamos para que, si es el caso, nos derive al médico especialista que considere: pediatras, oftalmólogos, alergólogos, cardiólogos, estomatólogos, oncólogos, traumatólogos, psicólogos, psiquiatras, etc. Y, sí, habéis oído bien: psiquiatras también puesto que el cerebro es parte del cuerpo físico y debe ser también objeto de un cuidado sanitario, si es el caso.

Cuestión distinta son los problemas de índole espirituales, es decir, aquellos que, con origen en la dimensión espiritual del individuo, pueden ocasionarle dificultades que, en muchos casos, puede incluso tener manifestaciones en el cuerpo físico. De ahí que haya, en muchas ocasiones, acudir a la raíz del problema. En muchas ocasiones, un problema espiritual puede venir con la explicación íntima, o con pensamientos, que el individuo plantee sobre las percepciones del mundo externo. De ahí que, continuamente, los Espíritus nos aconsejan tener una buena "higiene mental", que pasa por procurar tener pensamientos positivos y altruistas, de bondad, de amabilidad, de servicio a los demás. En ocasiones, ciertos problemas pueden venir por errores cometidos en vidas pasadas y eso marque nuestra personalidad en la presente, hándicaps o dificultades. Por último, y no menos importante, hay personas que, por descuido, por irresponsabilidad o, también por errores de vidas pasadas, han atraído espíritus obsesores que les molestan física, mental y espiritualmente. El Libro de los Espíritus nos da consejos excelentes sobre cómo superar estos casos: la oración, recibir pases en el centro espírita, dejar de atraerles con la mente -lo cual se hace por el mero hecho de pensar en ellos- y, sobre todo, la reforma moral del individuo, que hará que, cansados de sus asedios, terminen cansándose y retirándose. Hay abundantes libros, de las llamadas "obras complementarias del Espiritismo" que relatan medios para combatir los asedios espirituales.

En el Evangelio de hoy vemos que Jesús cura a tullidos, lisiados y otras personas necesitadas que a él acuden. Acerca de los milagros del Evangelio, aconsejo la lectura de uno de los libros de la Codificación Espírita de Allan Kardec; en concreto, el de La Génesis, capítulo 15, puntos del 26 al 28. En estos párrafos la Espiritualidad nos explica que muchos de los milagros se comprenden en la eficacia del magnetismo, una vez que se entiende el fluido universal y el periespíritu, o envoltura semimaterial ue permite la unión de nuestro Espíritu con nuestro cuerpo físico. También nos refiere que, a ejemplo de Jesús, el Espiritismo sobre todo ayuda a sanar los males morales y son éstos los mayores prodigios en los que se afianza. Cito textualmente:

"Sus más sinceros adeptos no son los que fueron impresionados por la observación de fenómenos extraordinarios, sino aquellos a los que el consuelo les tocó el corazón; aquellos que se liberaron de las torturas de la duda; aquellos que recuperaron el ánimo en las aflicciones, que se fortalecieron mediante la certeza del porvenir que vino a mostrarles, mediante el conocimiento de su ser espiritual y su destino. Ellos son los de fe inquebrantable, porque sienten y comprenden".

Es, por tanto, un error acercarse al Espiritismo por el "fenómeno", por un mal físico, como arriba se ha explicado, o porque alguien escuche ruidos en casa, o le aparezcan los libros desordenados o porque sienta una presencia... todo eso son indicios de algo mucho más grande que precisa ser estudiado, entendido y familiarizado lo cual, muchas veces, pasa por una reforma ética de nuestro ser y actuar y una modificación de nuestras costumbres hacia el Bien, la Verdad y lo Hermoso. Moral, en definitiva. 

martes, 2 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Hoy, martes, 2 de diciembre de 2025. Alegría.

 


Lectura del Evangelio (cfr. Lucas 10, 21-24).

En aquella hora Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

Todo me lo ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».

Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

Comentario espírita.

Hay dos puntos que me han llamado hoy la atención y que querría comentar con vosotros y vosotras. El primero, es que "Jesús se llenó de alegría", es decir, estaba alegre. Jesús era una persona alegre, tal como se ve en distintas partes de los Textos: estaba alegre en el episodio de las Bodas de Caná, o cuando se muestra a Jesús eufórico al ver regresar a sus discípulos con éxito a una misión que les envió o cuando comparte la alegría de la revelación del "reino de los Cielos" pidiendo a sus amigos "alegraos porque está cerca el reino". Hoy, de nuevo, en el párrafo transcrito, se habla de alegría, y es muy llamativo porque, contrariamente a lo que mucha gente piensa, Jesús no es un cenizo o un aguafiestas que nos impide disfrutar al imponernos una rígida moral. Para nada. Y, el Espiritismo en concreto, nos recuerda que comunicarnos con la Espiritualidad, y llevar ese conocimiento a nuestra vida cotidiana, debe de ser una fuente de alegría. Por eso los centros espíritas son lugares alegres, donde los asistentes hablan, se saludan, se preocupan unos por otros, se discute sí, pero desde la confrontación de pareceres y con ánimo de construir.

El segundo punto está relacionado con las subsiguientes palabras del Maestro en las que eleva una acción de gracias al Padre y dice "has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los humildes". Esta afirmación me hizo pensar en una socia de nuestro Centro Espírita, cuyo nombre obviamente no diré. Se trata de una mujer muy mayor, que lleva en el Espiritismo unos veinticinco años, por lo que ha leído mucho, ha estudiado, asistido a conferencias y trabajado en la Asociación. Esta mujer, a pesar de su notable experiencia y conocimientos, no habla, sólo escucha con una sonrisa de satisfacción ante las palabras de los demás. Normalmente, se sienta en un lugar apartado en silencio pero, eso sí, en las conversaciones privadas con ella, siempre tiene un consejo adecuado, una palabra de ánimo, una sonrisa humilde. En su discreción, es sin embargo, una pieza básica.

Y es que el Espiritismo -o tercera Revelación, en palabras de León Denís-, que revive las palabras del Evangelio, también se dirige especialmente a los pequeños y humildes quienes, por cierto, lo comprenden y viven mejor que los "sabios y entendidos". No deja de ser curioso que, cuando vemos un programa de televisión de esos que llaman "del misterio", o un podcast que trata de lo sobrenatural o paranormal, y a los que suelen invitar a psiquiatras, historiadores, antropólogos, periodistas o físicos, sí, hablan muy bien, con palabras muy técnicas y precisas pero, al final, nos dejan como fríos... no terminan de explicar la realidad "post-mortem", ni la naturaleza espiritual del ser humano ni, mucho menos, la capacidad altruista del hombre o de la mujer, capaz de ayudar sin pedir nada a cambio. ¡Gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas -la mediumnidad, entre ellas- a los sabios y entendidos y las has revelado a los pequeños y humildes!

lunes, 1 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Lunes, 1 de diciembre de 2025. Espiritismo y homosexualidad.


Evangelio del día (cfr. Mateo 8, 5-11)

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».

Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo».

Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

Comentario espírita.

Hace unas semanas, en la mesa mediúmnica que cada semana solemos tener en nuestro centro espírita, un médium incorporó un espíritu al que, el asistente del médium, comentó que era una pena que Jesús no comentara nada acerca de la homosexualidad. El espíritu, a través del médium, manifestó que eso era un error y que Jesús había tenido realmente un encuentro con un hombre que, de manera habitual, vivía y viajaba con otro hombre y con el que tenía una relación estable homo-afectivo-sexual. Y el espíritu refirió el trozo del Evangelio que acabamos de leer.

Confrontando con la Historia y la Antropología, con la cultura en general, hay muchos académicos que, basándose en textos y otros hallazgos, han afirmado que en el ejército romano era habitual la homosexualidad. De hecho, era habitual que los centuriones y otros mandos, cuando salían en campaña, dejaran en Roma a sus esposas e hijos y fueran asistidos por otros hombres que, no sólo les prestaban servicios domésticos, sino también íntimos y con los cuales llegaban a mantener una verdadera relación de cariño, afecto y amor.

¿Era éste el caso del centurión del Evangelio? Realmente no lo sabemos ni podríamos deducirlo directamente del texto. Ahora bien, tenemos una pista muy importante: en el Derecho Romano, los esclavos tenían la calificación de "res" (cosa, objeto, en latín), es decir, para los romanos, un esclavo era lo mismo que tener una mula, un carro, o una túnica; eran objetos que se podían comprar, vender, cambiar o, cuando ya no servían, desecharlos. Así las cosas, ¿qué tipo de relación podría unir a un esclavo con el centurión para que éste, ante la enfermedad de aquél, no sólo se preocupara, sino que se "rebajara" a salir de su casa e ir a hablar con un desconocido y extranjero de un pueblo conquistado por Roma, del que además se decía que podía curar con la mirada o la imposición de manos? Desde luego, eso no se hace por cualquiera... lo que nos lleva a deducir que sí, efectivamente, una relación tierna de afecto mutuo, amor y una especial unión existía entre el centurión y su criado.

En cuanto a la categoría moral del centurión, Jesús no dice ni pío. Es más, dirá del centurión el piropo más encendido que podemos encontrar en el Evangelio: "ni en Israel he encontrado en nadie tanta fe como en el centurión". La propia Iglesia católica no ha podido permanecer insensible a este encuentro y, en su liturgia, ha incorporado las palabras del centurión que se repiten en cada misa justo antes del momento de la comunión: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme". Confrontando estas reflexiones, pienso que el espíritu que se presentó en nuestra mesa mediúmnica nos trasladó una gran verdad.

Una de las características que siempre me ha llamado la atención en el Espiritismo y que, quizá por ello yo mismo estoy en un centro espírita, es que no se pregunta a nadie cómo es, de dónde viene, o qué piensa. Se acoge a todos por igual, se escucha, se atiende y, si se puede ayudar, se ayuda. El Libro de los Espíritus nos enseña que éstos, los espíritus, no tienen sexo y que, de hecho, en cada reencarnación venimos, unas veces como mujeres, y otras como hombres para, de este modo, aprender y experimentar las vicisitudes propias de cada sexo en cada momento histórico. En cuanto a la homosexualidad en sí, y dado que era un tema delicado en el siglo XIX, no se refiere nada, aunque grandes médiums del siglo siguiente, como Raúl Teixeira o Divaldo P. Franco, apuntan no sólo a la normalidad y dignidad de una persona homosexual y la injusticia de cualquier discriminación al respecto.

Con Raúl Teixeira nos podemos preguntar que por qué una persona es homosexual y, muchas veces, no podríamos responder esta pregunta desde el momento en que la Ley del Olvido no nos permite atisbar vidas anteriores. Sin embargo, a la vista de toda la Codificación de Allan Kardec, podríamos intuir una pluralidad de motivos: hay personas que son homosexuales porque, en vidas anteriores, fueron muy homófobas y cometieron tremendas injusticias. Es justo que en la vida actual, encarnen como homosexuales para comprender las dificultades que tal situación pueda conllevar y, de este modo, en el presente y en el futuro, poder comprender a otras personas que, sea por el motivo que sea, sean "distintas" a lo habitual. Puede ser, también, que haya de por medio algún tipo de misión que requiera que dichas personas -hombres o mujeres- en una reencarnación concreta no tengan una familia, llamémosla "convencional", sin hijos por tanto, porque deban tener una mayor disponibilidad de tiempo o afectiva para otros cometidos. Hay también quien apunta a que la homosexualidad puede ser una manera natural de controlar la natalidad de un planeta superpoblado sin rechazar, en paralelo, el afecto, amor o trabajo que toda persona puede y debe trasladar a sus semejantes. Y habría un largo etcétera de motivos que alargarían demasiado esta publicación.

Sea como fuere, la gran lección que nos da Jesús en la lectura del Evangelio que hoy comentamos, es mucho más amplia: nos muestra como el amor sincero puede unir a las personas, a los pueblos, a las culturas, a las clases sociales o a las distintas religiones y espiritualidades. Un centurión romano y un "gurú" de un pueblo dominado por Roma se encuentran, conversan, empatizan, se aprecian y, como resultado, no puede salir sino cosas buenas: la salud de un tercero, un ejemplo de fe en la Espiritualidad, una fraternidad bien entendida y una promesa: habrá un momento en que todos los pueblos -de oriente y occidente- estaremos unidos, en paz y trabajando juntos por las cosas que realmente importan.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Evangelio en el hogar. Domingo, 30 de noviembre de 2025. Velen y estén preparados.

 


Oración de inicio.

Nos ponemos en la presencia del Padre, ofreciéndole los afanes de la semana que termina: nuestro trabajo, las actividades del centro espírita que frecuentamos o, si no es el caso, del grupo espiritual o comunidad de referencia en que nos movamos, las tareas en el hogar y las buenas cosas que nos hayan pasado estos días. Sabiéndonos convocados por el maestro Jesús, pedimos a nuestro ángel de la guarda y espíritus mentores de nuestro hogar, que nos acompañen durante este día y esta semana que comienza para procurar ser un poquito mejor. Que así sea.

Evangelio del día (cfr. Mateo 24, 37-44).

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.

Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

Comentario espírita.

En muchas tradiciones cristianas, no sólo católicas sino también anglicanas, así como entre los ortodoxos orientales, es habitual significar de algún modo las cuatro semanas anteriores a la Navidad, llamando este período "tiempo de adviento" y cuyo inicio es el domingo correspondiente, es decir, el de hoy, al que llaman primer domingo de adviento. En los países del norte de Europa es tradicional en los hogares encender una vela de las cuatro que componen una corona adornada con hojas y frutas del bosque, que se suele colocar en una mesita y que acompaña los ratos compartidos en familia o entre amigos. La segunda semana se encenderán dos velas y así sucesivamente hasta completar las cuatro. Esta tradición se ha mundializado y me parece muy bonita, como también lo es la de los calendarios de adviento, en que cada dia ofrece un pequeño bombón o chuche, aunque los calendarios comerciales tienen un fallo: no deberían comenzar el día 1 de diciembre sino el día correspondiente al primer domingo de adviento. 

Todas estas tradiciones, acompañadas del iluminado de calles, en casi todas las ciudades, no deben servir para estimular nuestro apetito consumista sino para recordarnos que, la noche del 24 de diciembre (la fecha exacta es indiferente), se simboliza la encarnación de un Espíritu Puro en la Tierra, que vino a enseñarnos un camino de progreso y mejora personal por medio de la vía del amor: el nacimiento del maestro Jesús. Y, como es natural, si rememoramos la llegada de un Espíritu Puro y celebramos una fiesta por ello, qué menos que prepararnos para esa fiesta como haríamos si nos convidaran a la celebración del nacimiento del hijo de unos amigos o familiares.

Centrándonos en la lectura del Evangelio de hoy, vemos que el maestro Jesús nos repite un consejo que, en varios momentos, ya nos había dado "velad, estad preparados". Se trata de una llamada a estar alerta, a procurar que nuestros apegos a la materia no nos dominen, a tener claro que las cosas materiales son instrumentos y no fines, a no dejar anidar en nuestro corazón odios, resentimientos, sospechas o celos que hagan que nuestro patrón vibratorio descienda haciéndonos entonces similares a tantos espíritus negativos, obsesores o propios de los umbrales inferiores. "Velad" es como un buen consejo que nos puede acompañar durante estas cuatro semanas de adviento, para intentar mejorar o, cuanto menos, limar un poco nuestros defectos permanentes.

Otro espíritu muy superior, Joanna de Angelis, que fuera mentora del gran medium brasileño Divaldo Franco, nos aconseja en alguno de sus libros psicografiados que procuremos el autoconocimiento. Esto significa saber identificar, precisamente, nuestro defecto permanente, porque ese defecto es el que hemos venido a limar en la presente encarnación. Y todo esto, ¿siguiendo qué modelo? Pues, quizá, la respuesta la tenemos en el punto 625 del Libro de los Espíritus en que Kardec pregunta a los Espíritus: ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para que le sirviese de guía y de modelo? Y los Espíritus, de manera sencilla, pero categórica, le responden «Contemplad a Jesús».

sábado, 29 de noviembre de 2025

Conferencia de Mª Jesús Albertus: La Mediumnidad cerca de ti.

Os dejo a continuación el enlace a la magnífica conferencia que María Jesús Albertus dio en la Asociación de Estudios Espíritas de Madrid el pasado viernes y que seguro os gusta. 

Para visualizarla, pueden pulsar aquí.

Evangelio en el hogar. Sábado 29 de noviembre de 2025. Velad y orad.

 


Oración de inicio.

Una mañana más, y sintiéndonos acompañados por los buenos Espíritus, protectores de nuestro hogar, miembros -quizá- de nuestra familia espiritual, y por nuestro ángel de la guarda, nos ponemos en presencia del Padre, dándole las gracias por todos los bienes que nos otorga, muchas veces sin ni siquiera saberlo nosotros, y pidiéndole perdón por nuestros errores o por si no estuviéramos aprovechando bien esta encarnación para cumplir nuestros objetivos de progreso, ya sea por desidia ya sea por apegos desordenados a la materia o a nosotros mismos. Pidamos pues, a la Espiritualidad que nos dé la fuerza y la sabiduría necesarias para saber que el camino de la humildad es el camino recto a seguir. Que así sea.

Lectura del día.

El Evangelio de hoy dice lo siguiente (cfr. Lucas 21, 34-36)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estad alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan vuestra mente y aquel día os sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velad, pues, y haced oración continuamente, para que podáis escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre''.

Comentario espírita.

La recomendación "velad y orad" es frecuente en el Maestro. Es como si, consciente de la facilidad de apegarnos a la materia en planetas como el nuestro, necesitáramos esa alerta ya que, si nos abandonamos, vendrían "los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida material". En este sentido, en el punto 907 del Libro de los Espíritus, Allan Kardec les pregunta "Puesto que el principio de las pasiones está en la naturaleza, ¿es malo en sí mismo? A lo que la Espiritualidad le responde: "No, la pasión está en el exceso unido a la voluntad, pues su principio ha sido otorgado al hombre para el bien. Esas pasiones pueden llevarlo a realizar grandes cosas. Lo que causa el mal es el abuso que se hace de ellas".

Vemos por tanto, que las pasiones en sí no son malas pues son como palancas que duplican nuestra fuerza ayudándonos a cumplir con los designios de la Providencia, nos dirá Kardec algo más adelante. Todo ello, claro está, si no nos dejamos llevar al extremo y ese exceso pudiera ser causa de algún mal.

Ahora bien, ¿por qué nos insiste el maestro Jesús tanto en que debemos velar? La respuesta está, posiblemente, en nuestra falta de voluntad. Veamos el punto 909 del mismo Libro de los Espíritus: El hombre -o la mujer-, ¿podría en todos los casos vencer sus malas inclinaciones mediante su esfuerzo? A lo que responden los Espíritus: "Sí, y a veces mediante un pequeño esfuerzo. Lo que le falta es voluntad. ¡Ah! ¡Cuán pocos de vosotros os esforzáis!

Hace unas semanas, en un debate que tuvo lugar en nuestro centro espírita, al hilo del Estudio Sistemático de la Doctrina Espírita que hacemos los jueves, y que está abierto al público en general, una persona objetó que es realmente difícil tener una voluntad decidida y permanentemente enfocada hacia las mejores acciones, puesto que siempre estamos influidos por muchos condicionantes: nuestro pasado, nuestra educación, nuestros impulsos, nuestras hormonas, nuestros vicios, nuestras debilidades y, si creemos en ellos, la influencia negativa de espíritus de baja vibración u obsesores". Y, debo decir, que a esta persona no le faltaba la razón salvo por un pequeño matiz: no es lo mismo "influencia" que "condicionamiento". 

Y es que, con mucha frecuencia, en la Mesa Mediúmnica los Espíritus nos animan a que no nos desanimemos ante nuestras caídas y errores. Lo suyo es "velar y luchar" para evitarlos pero, ante un error, lejos de cargarse con una culpa, es preciso volver empezar. Comenzar y recomenzar... ese es el truco. Y, si nos faltan las fuerzas, tenemos el segundo consejo del maestro Jesús: ¡orad!

Orar es, en estos casos, una prueba de humildad. Es decirle a Dios: "mira, yo solo no puedo pero, con tu ayuda, lo puedo todo". Tenemos además fieles aliados en nuestros trabajos que el Padre nos ha proporcionado: nuestro ángel de la guarda y los buenos Espíritus que nos ayudan. Vale la pena, en este sentido, leer el punto 910 del Libro de los Espíritus: El hombre, ¿puede encontrar en los Espíritus una asistencia eficaz para superar sus pasiones? A lo que nos responden: "Sí; si ruega a Dios y a su genio (mentor) bueno con sinceridad, por cierto que los Espíritus buenos acudirán en su ayuda, pues tal es su misión".