sábado, 10 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 10 de enero de 2026. Interrelación entre vivos y muertos.

Texto del Evangelio de hoy (cfr.  Lucas 4, 14‐22a)

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor.» 

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:

«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Comentario espírita.

Dice el párrafo transcrito que Jesús "entró en la sinagoga, como era su costumbre, los sábados". Nos da una idea de lo presente que tenía la llamada Ley de Adoración que, por cierto, tenemos desarrollada en forma de preguntas, en el Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

Sin embargo, hoy querría detenerme en otro detalle, al hilo de la profecía de Isaías y que, afirma Jesús, "hoy se ha cumplido". Me refiero a la interrelación entre vivos y muertos y, para desarrollarlo, voy a transcribir una parte del capítulo 6 del libro "En lo invisible", de León Denís:

Ciertas personas consideran equivocadamente la mediumnidad como un fenómeno propio de los tiempos modernos. En realidad, la mediumnidad es de todos los siglos y de todos los países. Desde las épocas más remotas, han existido relaciones entre el mundo de los vivos y el mundo de los espíritus.

Si consultamos los Vedas de la India, los templos de Egipto, los misterios de Grecia, los recintos de piedra de la Galia, los libros sagrados de todos los pueblos, en todas partes, en los documentos escritos, en los monumentos y las tradiciones, encontraremos la confirmación de un hecho que ha persistido a través de las vicisitudes de los tiempos; y este hecho es la creencia universal en las manifestaciones de las almas liberadas de sus cuerpos terrenales.

Veremos que estas manifestaciones están mezcladas de una manera estrecha y constante con la evolución de las razas humanas, hasta tal punto, que son inseparables de la historia de la humanidad. Encontramos primero el culto a los antepasados, el homenaje rendido a los manes de los héroes y a los lares, genios tutelares del hogar. Se les erigían altares; se les invocaba; el culto se extendía a todas las almas amadas: al esposo, al hijo, al amigo difunto. Según Lucano, las sombras de los muertos se mezclan con los vivos. Se deslizan por nuestras calles y nuestras moradas; se aparecen, hablan tanto en la vigilia como en el sueño y desvelan el porvenir. La telepatía, la premonición, la psicografía, las materializaciones de fantasmas abundan siempre en todas partes. (...)

No obstante, el cristianismo ha llegado. También se apoyó en las manifestaciones de ultratumba. Cristo fue por la vida, rodeado de una multitud invisible, cuya presencia se revelaba en todos sus actos. Él mismo, después de su muerte, se apareció a sus discípulos consternados, y su presencia reactivó su valor. Durante dos siglos, los primeros cristianos conversaron abiertamente con los espíritus de los muertos y recibieron sus instrucciones. (...)

Pero el espíritu «sopla donde quiere». Fuera de la Iglesia, entre los herejes las manifestaciones continuarían. Con Juana de Arco, asumirán tal carácter de grandeza que, ante ellas, la crítica más malévola dudaría, rendiría sus armas y guardaría silencio.(...)

La vida se ha revelado en todas partes, tanto en el mundo microscópico como en la superficie de los planetas que giran en el espacio. El estudio del mundo invisible completa esta ascensión de la ciencia, abre al pensamiento horizontes nuevos, perspectivas infinitas. En lo sucesivo, el conocimiento del alma y de su destino ya no será privilegio de sabios e iniciados. La humanidad entera está llamada a participar de los bienes espirituales que constituyen su patrimonio. Así como el sol sale para que todos lo vean, la luz del Más Allá debe irradiar sobre todas las inteligencias reanimando todos los corazones. 

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