martes, 13 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, martes 13 de enero de 2026. El Centro Espírita: alumnos y maestros.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 1, 21-28).

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«Cállate y sal de él».

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:

«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Comentario espírita.

Jesús se nos muestra como un rabí, un maestro de Israel y por eso, frecuentemente, le vemos tomar la palabra en las sinagogas y enseñar. Pero enseñaba no al estilo habitual de los rabís, lectura y repetición fría de los preceptos de la Ley, sino "con autoridad". En general, uno habla con autoridad cuando ha interiorizado una enseñanza, es decir, cuando habla desde la experiencia, desde la verdad confrontada con la propia vida y con la realidad del mundo.

En un centro espírita, cada una de las personas que acudimos, sea cual sea el tiempo que llevemos, los cargos que ocupemos o los cometidos que desempeñemos, es decir, todos y cada uno, somos a la vez maestros y alumnos. Somos maestros cuando tenemos que dar una conferencia, dirigir una clase, organizar las actividades, dar pases o realizar una atención fraterna. 

Pero, simultáneamente, a veces la misma persona, y hasta el mismo día, somos también alumnos. Somos alumnos cuando nuestros compañeros nos dan una conferencia, recibimos pases, escuchamos a un Espíritu de conocimiento en la mesa mediúmnica o asistimos a una clase. Me atrevería a decir que en un centro espírita ni el tiempo que llevemos, ni el conocimiento adquirido, ni nuestra experiencia, nos da la categoría de "maestros". Y es que, no deja de ser llamativo, que una persona que lleve poco tiempo o, incluso, comience a leer el Libro de los Espíritus, haga un comentario, a veces confrontado con su propia vida, que nos descubra un punto de vista nuevo, un nuevo enfoque o manera de comprender mejor la realidad espiritual.

Esto es muy bonito porque, en el Espiritismo, no debería jamás de darse ni un atisbo de soberbia, altanería o vanidad por parte de nadie que tenga un cargo. Especialmente por parte de los dirigentes, quienes deberían ser "los últimos de la fila" o un ejemplo de humildad. En realidad, el trabajo de los centros espíritas, lo hacen y dirigen los Espíritus de conocimiento, Mentores de la Casa, quienes bajo la comanda del maestro Jesús, nos enseñan con autoridad "y no como los escribas".

Feliz martes.

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