lunes, 19 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes 19 de enero de 2026. A vino nuevo, odres nuevos.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 18-22)

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

– «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»

Jesús les contestó:

– «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo; y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto – lo nuevo de lo viejo – y deja un roto peor.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Comentario espírita.

"A vino nuevo, odres nuevos", acabamos de leer. Una persona, ya anciana, que lleva muchos años estudiando y practicando el Espiritismo, prácticamente desde que se legalizó en España tras la represión franquista, me contaba en cierta ocasión que no está nada de acuerdo con el tono y formas de "iglesia evangélica" que se está colando en muchos conferenciantes espíritas. Decía este señor que siempre le han parecido más modernas, actuales y, por tanto fecundas, las formas de Allan Kardec, Léon Denis, Amalia Domingo Soler o Miguel Vives, por citar tan sólo unos pocos espiritistas del siglo XIX y principios del XX. Añadía este compañero que es necesario hacer un esfuerzo para dejar esos términos y modos de telepredicador evangélico que, incluso, impregnan las Federaciones Espíritas de nuestro tiempo.

Pienso que cada uno y cada una de nosotros tenemos un estilo que, tantas veces, hemos adquirido en los años previos a la llegada al Espiritismo. Los que hemos sido educados en el catolicismo, posiblemente tengamos una manera de interpretar el Evangelio y unos términos propios de la religión católica. Lo mismo sucede con otras tradiciones. En realidad, el Espiritismo debería ser plenamente compatible con la sensibilidad espiritual y religiosa de cada persona. Incluso los agnósticos que lleguen al Espiritismo y no tengan ningún conflicto con admitir una "Causa Primera" se deberían sentir cómodos en un centro espírita. 

Pienso que la clave, para todos, es no tratar de imponer nuestra sensibilidad espiritual, la que sea, a los demás y procurar un lenguaje, al hablar o al dar una conferencia que, por favor, no le diera grima a, pongamos por caso, cualquier joven que pasee por la calle en pleno siglo XXI.

Feliz lunes. 

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