En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:
– «Sígueme».
Se levantó y lo siguió.
Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa, de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que los seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
– «¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y les dijo:
– «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores».
Comentario espírita.
Me llama mucho la atención cuando un centro espírita, o incluso una Federación Espírita, quiere parecer un grupo de personas escogidas, sabiondas, de doñas y dones perfectos, que saben todo de la Codificación, usan un lenguaje así como muy evangelista, saben todo de la vida de Divaldo y censuran a quienes llevan un tatuaje, pero son incapaces de conectar con las circunstancias de la vida actual y sus retos. A esos centros y Federaciones les recordaría que el Espiritismo, al igual que el Maestro, no está para llamar a justos sino a pecadores.
Y es que las normas y leyes, señoras y señores, tienen un límite que nos permite excepcionarlas: la Ley de la Caridad.
Feliz sábado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.