viernes, 16 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, viernes 16 de enero de 2026. Cuando hay amigos.



Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 1-12)

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:

«Hijo, tus pecados quedan perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

«Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados te son perdonados» o decir: «Levántate, coge la camilla y echa a andar»?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

«Nunca hemos visto una cosa igual».

Comentario espírita.

Hace unos ocho o nueve años vino a Madrid el médium brasileño Divaldo P. Franco y dio una conferencia en cierto auditorio. Nosotros acudimos un poco antes, para procurar sentarnos lo más adelante posible, pero fue en vano. Aunque aún faltaba una hora para el evento, la gente ya había ocupado la sala e, incluso, se agolpaba a la entrada. ¡Ya me habría gustado tener cuatro amigos, como los compañeros del paralítico del texto del Evangelio de hoy, que hubieran hecho un hueco en el techo del auditorio para poder colarnos! Pero eso no sucedió.

En realidad, si lo pensamos bien, hay que reconocer el mérito de esos cuatro acompañantes. No sabemos si eran amigos, familiares o vecinos. Lo único que sabemos es que hicieron todo lo posible, movidos por una gran confianza, para llevar al paralítico a Jesús. Posiblemente no sabían que iba a suceder; lo único que les movía era el cariño por su amigo al que deseaban todo el bien del mundo. Y si había la más mínima posibilidad de que sanara, allí estaban ellos cargando con la camilla, practicando boquetes en el techo y descolgando la camilla, sin preocuparse del "qué dirán".

¿Es esa amistad una "caridad" bien entendida, o es algo más? En realidad, el término "caridad" está muy mal entendido o, mejor, está tan desgastado y usado que se nos aparece como empañado. Quizá por ello Allan Kardec, en el Libro de los Espíritus, formula la pregunta 886 en el siguiente sentido: ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad tal como la entendía Jesús? A lo que la Espiritualidad le responde:

«Benevolencia para con todos, indulgencia con las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas».

Esta respuesta es tan importante que el propio Kardec realiza un comentario personal adicional:

El amor y la caridad son complemento de la ley de justicia, porque amar al prójimo es hacerle todo el bien que nos es posible y que quisiéramos que a nosotros se nos hiciese. Tal es el sentido de las palabras de Jesús: Amaos unos a otros como hermanos. La caridad, según Jesús, no está reducida a la limosna, sino que comprende todas las relaciones que tenemos con nuestros semejantes, ya sean nuestros inferiores, iguales o superiores. Nos ordena la indulgencia, porque de ella necesitamos nosotros, y nos prohíbe humillar al desgraciado, muy al contrario de lo que se hace con demasiada frecuencia. Si es rica la persona que se presenta, se le tienen mil miramientos y consideraciones, pero, si es pobre, parece que no hay necesidad de tomarse por ella ninguna molestia. Y, por el contrario, cuanto más lastimera es su situación, más debe temerse aumentar con la humillación su desgracia. El hombre verdaderamente bueno procura realzar al inferior ante sus propios ojos, disminuyendo la distancia entre ellos. 

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