martes, 6 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, martes 6 de enero de 2026. Fiesta de los Reyes Magos. La epifanía del Señor.

 

«Balthassar, Melchior y Gaspar» se puede leer sobre tres “magos” en uno de los mosaicos de la Basílica de Sant’Apollinare Nuovo, en Rávena (Italia

Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Mateo 2, 1‐12)

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y, venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

“Y tú, Belén, tierra de Judá,

no eres ni mucho menos la última

de las poblaciones de Judá,

pues de ti saldrá un jefe

que pastoreará a mi pueblo Israel”».

 Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Comentario espírita.

En mi país, España, la fiesta de hoy se celebra por todo lo alto, casi casi, me atrevería a decir, que al mismo nivel que la del día de Navidad y es que, por un lado, tradicionalmente, es el día en que intercambiamos los regalos navideños. Para los niños, especialmente, es un día de especial ilusión. Por otro lado, en diversas tradiciones cristianas, como la de nuestros hermanos los cristianos ortodoxos orientales (Europa del Este, Grecia y Rusia) la fiesta de la Epifanía (manifestación de Jesús a todos los pueblos) es especialmente importante, pues se celebra que el Amor de Dios no está reservado a un único pueblo o confesión religiosa sino que es universal. Y ese Universo, simbólicamente, se representa en los tres Magos que acuden a ver al niño Jesús. Magos que vienen de diferentes culturas, sabidurías y tradiciones.

En el texto evangélico se narra un signo prodigioso: la aparición de una estrella que guía a los Magos. Este símbolo ha pasado a formar parte de nuestras tradiciones navideñas y solemos ponerla en lo alto de los árboles de Navidad o, si ponemos un "nacimiento" o "belén" en casa, encima del portal. Los estudiosos han dado múltiples interpretaciones a esta estrella: hay quien habla de una conjunción entre Júpiter y Saturno, que daría lugar a una luz especialmente intensa en el cielo. También se habla de un cometa o, los más osados, de un platillo volante. Bien, al margen de esas posibilidades, veamos lo que nos dice el libro de La Génesis de Allan Kardec (cfr. capítulo XV):

Aunque no se acepte la causa que se atribuyó a ese hecho, la aparición de una luz con el aspecto de estrella no es algo imposible. Un Espíritu puede aparecer con una forma luminosa, o transformar una parte de su fluido periespiritual en un foco luminoso. Muchos hechos de ese tipo, recientes y perfectamente auténticos, no tienen otra causa, y esa causa no tiene nada de sobrenatural.

Sea como fuere, me gusta fijarme en la figura de los Magos de Oriente. Ante todo, eran unos buscadores espirituales. Buscaban la Verdad, algo que diera sentido a sus vidas más allá de los dogmas de una religión u otra; más allá de cultos o castas sacerdotales. Los Magos de Oriente, en este sentido, me gusta pensar que nos representan a los que nos dedicamos al estudio y práctica del Espiritismo, porque también abandonamos preconceptos o tradiciones religiosas, para buscar la Verdad de la mano de una comunicación directa con el mundo espiritual, es decir, de la mediumnidad. Tal como los Reyes Magos hicieron pues, como hemos leído, recibieron un oráculo en sueños.

Me gusta también mucho el final de la historia: "se marcharon a su tierra por otro camino". Es decir, no se quedaron a formar parte como co-protagonistas, de la historia de Jesús, sino que fueron a sus lugares a continuar con su vida cotidiana. Del mismo modo nosotros: el Espiritismo, o el acudir a un centro espírita, no debe hacernos protagonistas de nada. Acudimos a atender y servir a los demás y, entre ellos, al mundo espiritual. Pero, luego, volvemos a nuestras casas, a nuestro trabajo, a nuestras familias y actividades para ser "uno más" pero, eso sí, con el brillo de una estrella que el mundo espiritual ha puesto en nuestros corazones.


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