martes, 3 de febrero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, martes 3 de febrero de 2026. Pases energéticos.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 5, 21-43)

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al mar.

Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:

«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».

Se fue con él, y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con sólo tocarle el vestido curaré».

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:

«¿Quién me ha tocado el manto?».

Los discípulos le contestaban:

«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»».

Él seguía mirando alrededor, para ver quién había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.

Él le dice:

«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:

«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:

«No temas; basta que tengas fe».

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y en contra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:

«¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:

«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).

La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Comentario espírita.

Acabamos de leer que, la mujer enferma que acudió a Jesús, notó que su cuerpo estaba curado y, el propio Jesús, notó que había salido fuerza de él. Hoy diríamos que salió una "energía". 

Pero también hemos leído que Jairo le dijo a Jesús: impón las manos sobre ella, para que se cure y viva.

Vemos que los pases energéticos eran una práctica cotidiana del Maestro y que la gente, en general, estaba familiarizada con esta técnica que, me atrevo a decir, es de las principales actividades que se realizan en un Centro Espírita: el "dar pases".

En el libro de Simoni Privato titulado "Pases", los define como "transfusiones de fuerzas psíquicas, en que preciosas energías espirituales fluyen de los mensajeros de Cristo para los donadores y beneficiarios, representan la continuidad del esfuerzo del Maestro para atenuar los sufrimientos del mundo". Además, añade que "el pase es una transfusión de energías que altera todo el campo celular. En la asistencia magnética la ayuda espiritual se opera mediante el ensamble armónico de la emisión y la recepción, ayudando a la criatura necesitada para que ella se ayude a sí misma. Los movimientos que se hacen con las manos sobre el cuerpo del enfermo, con el pensamiento y la voluntad de curarlo, son llamados pases".

Cualquier persona que alguna vez de su vida haya acudido a un centro espírita, habrá visto esa curiosa cola de gente que, en silencio, se dispone a pasar al "cuarto de pases", de cuatro en cuatro o de cinco en cinco, donde los "mediums pasistas" le pedirán que cierre los ojos, se relaje, focalice su pensamiento en algo que desee mejorar en su vida -o en la de sus seres queridos- y que no va a ser tocado. Acto seguido, los pasistas efectúan una serie de moviemientos e imposiciones de manos, que es lo que constituyen los pases.

Comenta también Simoni Privato que muchos de nosotros nos hemos preguntado: “¿estaré preparado para un trabajo de esa naturaleza?”. Varias veces  el potencial trabajador llega a la conclusión de que no está preparado y, en consecuencia, no se entrega a la tarea. Mientras tanto, la mies o el campo de trabajo al cual se refiere Jesús sigue siendo muy grande, con pocos trabajadores; muchas personas permanecen en sufrimiento, incluso aquellos que, al no aprovechar la oportunidad de servicio, pierden valiosas posibilidades de progreso intelecto-moral

La respuesta del espíritu Aniceto a André Luiz es muy aclaradora: “Bastan el sincero propósito de cooperación y la noción de responsabilidad para que seamos iniciados, con éxito, en cualquier trabajo nuevo”. A partir de esos dos requisitos – cooperación y responsabilidad – se desarrolla la preparación, que debe ser constante, para que siempre podamos perfeccionar el trabajo que realizamos".


lunes, 2 de febrero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes 2 de febrero de 2026. Luz, luz.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Lucas 2, 22-40).

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,

según lo que me habías prometido,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

al que has preparado para bien de todos los pueblos;

luz que alumbra a las naciones

y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

Comentario espírita.

Muchas tradiciones cristianas celebran hoy la fiesta de las Candelas, también conocida como la fiesta de la Presentación o de la Purificación. En muchos pueblos de Castilla se mantiene aún la costumbre de tener una procesión de luces. Se trata de un vestigio pagano que se ha sincretizado con el cristianismo y ha dado lugar a una curiosa festividad donde tiene protagonismo la luz, las velas y el fuego. Y todo ello, por la lectura que acabamos de leer: Simeón, un profeta, un médium diríamos con el argot de hoy, proclama a Jesús como luz para todas las naciones; luz en la oscuridad.

La semana pasada acudió a la actividad de "atención fraterna" que tenemos en mi centro espírita una mujer que estaba teniendo sueños en los que un amigo, que había fallecido, se la presentaba y la pedía luz. Ella, en su desconocimiento (no tenía conocimiento previo del Espiritismo) acudía a todas las iglesias que se encontraba y encendía velas (algo molesta, eso sí, porque se ha perdido la costumbre de tener velas de cera, que han cambiado por unas horrorosas lamparillas eléctricas que se encienden previo pago. Mal vamos, León, mal vamos). Yo la escuché con respeto y la dije: mire, cuando un Espíritu nos pide luz, no es que nos esté pidiendo que le encendamos velas. Eso, en parte, le puede ayudar porque ve que usted se acuerda de él e, incluso, quizá formule alguna oración. Pero, sobre todo, cuando nos piden luz, lo que nos solicitan es que les ayudemos explicándoles lo que les pasa, dónde están, cuál es su destino, cómo pueden evolucionar o, en definitiva, sentirse seguros, alegres y esperanzados en los Mundos Espirituales. Pero, claro, le ayudaría mucho conocer las bases del Espiritismo. La mujer, toda contenta, se hizo con el Libro de los Espíritus y el Libro de los Médiums y, debo decir, la luz volvió a brillar en sus ojos.

lunes, 26 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes, 26 de enero de 2026.


 Texto del Evangelio de hoy. (cfr. Marcos 3, 22-30)

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:

«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:

«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre fuerte para quitarle lo suyo, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Comentario espírita.

Acabamos de leer que "nadie puede meterse dentro de un hombre fuerte para quitarle lo suyo". En el camino espiritual vamos, poco a poco, logrando pequeñas metas: constancia con el trabajo, cierto sentido del compañerismo dentro del centro espírita -si es el lugar adonde acudimos-, decisión firme de luchar contra determinados defectos -aquí cada una y cada uno que se examine- y, en general, seguir estudiando y practicando el Espiritismo con el único objetivo que éste, cuando se comprende bien, tiene: la caridad hacia el resto de personas encarnadas, como hacia los espíritus desencarnados necesitados.

En todas estas metas hay una potencia del ser humano que es necesaria: la voluntad. Voluntad de seguir, de mejorar, de trabajar, de perdonar, de recomenzar. Voluntad. Y eso, nadie nos lo puede quitar cuando somos fuertes. Ser mujeres y hombres fuertes supone, precisamente, ejercitar la voluntad, adquirir hábitos, pedir consejo y ayuda cuando es preciso, etc. Fortaleza de carácter para tener una sana voluntad orientada a conseguir ser la mejor versión de nosotras y nosotros mismos. 

Feliz lunes.

domingo, 25 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy domingo, 25 de enero de 2026. Que estemos unidos.

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Juan 17, 21-23)

Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Comentario espírita.

Las diversas tradiciones cristianas (católica, anglosajona, ortodoxa, etc) acostumbran a dedicar la última semana de enero a orar por la unidad de los cristianos, conscientes de que las divisiones son vergonzosas pues se oponen al deseo del Maestro, como hemos leído 

Hace unos años se produjo una acción vergonzosa en la historia del Espiritismo en España: por soberbia -que no tiene otro nombre- la Federación Espírita Española se desgajó en dos grupos de manera que muchos centros espíritas la abandonaron para constituirse en otra federación. 

Ni busco culpables ni exculpo a nadie. Todos los espiritistas de España somos responsables y, mientras no se trabaje a favor de la unidad del Espiritismo en este país, estamos incumpliendo un consejo del maestro Jesús que, como dice el Libro de los Espíritus, es un Espíritu Puro. Qué menos, digo yo, que al menos orar y trabajar a favor de la unidad. 

Desde este humilde blog que, si creo a las estadísticas, sólo es leído a diario por unos pocos (soy consciente de que preferís las Redes Sociales) lanzo un grito a favor de la unidad del Espiritismo en España y, con el maestro Jesús oro "que estemos unidos, como Jesús y el Padre están unidos". 

Feliz domingo.

sábado, 24 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 24 de enero de 2026. Cuando nos toman por locos.

Texto del Evangelio de hoy. (cfr. Marcos 3, 20-21)

En aquel tiempo, Jesús llega a casa con sus discípulos y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer.

Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Comentario espírita.

A veces nos da pudor reconocer en público que practicamos y estudiamos el Espiritismo. Pensamos que no nos van a entender o que nos van a tomar por locos.

Ya veremos que al maestro Jesús le sucedió lo mismo. En realidad, cualquier Espiritualidad choca con el ambiente materialista y los estrechos puntos de vista de la gente "práctica" .

Tranquilo, si es tu caso. Quédate con la primera parte: cuando se hace el bien, la gente sencilla y humilde acude en masa porque ahí hay algo que vale la pena.

Feliz sábado.


viernes, 23 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, viernes 23 de enero de 2026. Espiritismo con Jesús.

 


Texto del Evangelio de hoy. (cfr. Marcos 3, 13-19)

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él.

E instituyo doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar demonios:

Simón, a quien puso de nombre Pedro, Santiago el de Zebedeo y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Comentario espírita.

¿Llegamos a un camino espiritual -el que sea- como resultado de una búsqueda a través del gran supermercado de religiones y espiritualidades que existen actualmente? ¿O llegamos, quizá, porque así lo habíamos elegido antes de encarnar? ¿O, como afirman tantos, llegamos porque hemos sido llamados, de una manera misteriosa desde la Espiritualidad, para trabajar aquí o allá? Ahí dejo estas preguntas.

Yo, sinceramente, no sé porqué llegué -y me quedé- a un centro espírita. Tal vez cada una y cada uno de vosotros tengáis vuestra propia historia en la que hubo un primer encuentro en plan "a ver de qué va esto", seguida de una sana curiosidad, quizá acompañado de algún signo casual -demasiado casual- que nos hacía sentir que "eso de comunicarse con los Espíritus no va a ser tan descabellado como parece", todo ello acompañado del comienzo de un estudio serio "para saber más" y de una sensación de resonar agradablemente con el resto de compañeros y compañeras del centro espírita. Finalmente, la decisión de "sí, esto me llama, satisface mis inquietudes intelectuales y espirituales, y sí, deseo dedicarme a esto". ¿El premio? No lo hubo o, si acaso, la afirmación humilde y gozosa de que somos mejor persona que antes o, al menos -y no es poco- lo intentamos. 

Pero fijaos, en todo centro espírita, basado por tanto en los libros codificados por Allan Kardec y tantas obras espíritas codificadas, hay un componente que nunca falta: Jesús, su vida y sus enseñanzas. Un "Jesús" no al estilo de tantas iglesias oficiales -sean católicas, anglicanas, ortodoxas o evangélicas-; no un "Jesús" edulcorado o pasional o enfatizado por las palabras carismáticas de un telepredicador. Para nada. Al contrario, un "Jesús" tranquilo, sereno, al que evocamos y en cuyo nombre abrimos los trabajos mediúmnicos o de enseñanza. Un "Jesús", al que se nos revela en El Libro de los Espíritus, que es un Espíritu Puro y el mejor ejemplo que el ser humano tiene de la bondad del Padre. Un "Jesús", en definitiva, del que escudriñamos sus enseñanzas y procuramos aplicarlas a nuestra vida cotidiana.

Por eso en el texto del Evangelio de hoy leemos que llamó a unos cuantos para, en primer lugar, que estuvieran con él. Y en segundo lugar, muy en segundo lugar, para que predicaran o divulgaran y trabajaran en asuntos varios, entre ellos, las tareas de desobsesión.

Feliz viernes.

jueves, 22 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, jueves 22 de enero de 2026. Espíritus impuros ayer y hoy.


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 3, 7-12)

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.

Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.

Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.

Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.

Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él, y gritaban:

– «Tú eres el Hijo de Dios».

Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Comentario espírita.

Algún otro día ya hemos comentado algo sobre las muchas veces que salen, en el Evangelio, las posesiones por "espíritus inmundos". Sin ser, ni mucho menos, el tema principal del Evangelio, sí es cierto que en aquella época debía ser algo más cotidiano de lo que parece. Y quizá, en nuestros tiempos, sucede lo mismo.

Hay una autora espírita brasileña que me gusta mucho; Suely Caldas Schubert se llama (bueno, desencarnó en 2021 pero, puesto que somos espiritistas, podemos seguir hablando de ella en tiempo presente). Esta mujer fue presidenta de su Centro Espírita durante muchos años, trabajadora en la mesa mediúmnica y autora de una veintena de libros de los cuales, lamentablemente, sólo uno o dos han sido traducidos al castellano. Uno de ellos se titula "Obsesión y Desobsesión" y su prólogo está dictado por el espíritu Manuel Philomeno de Miranda y psicografiado por el médium Divaldo Franco. Transcribo a continuación la introducción que, aunque es algo larga, no tiene desperdicio:

El problema de la obsesión es, cada vez, más grave, constituyéndose en una verdadera epidemia, que afecta a las multitudes sometidas a luchas tiránicas. No existiendo la muerte, en el sentido de destrucción de la vida, el Espíritu se cubre, como se reviste de la materia, con los valores que le son propios, y que son el resultado de sus particulares experiencias. 

Amores y odios, afinidades y antipatías no se destruyen bajo la acción mágica de la desencarnación. Cada individuo continúa fuera de su cuerpo, actuando, de acuerdo a como vivió cuando se encontraba domiciliado en la materia. 

Por esta razón, las atracciones espirituales, tanto simpatía como por aversión o rencor, vinculan afectos, uniendo a los adversarios en el proceso continuo de la vida. Los amores se subliman en el ministerio del auxilio recíproco, mientras que los odios hacen que las criaturas se consuman en incendios voraces, que son alimentados por el combustible de las pasiones inferiores. 

No solamente el odio es responsable por la alienación, por la obsesión. Otros elementos del pasado y del presente espiritual de cada uno, constituyen la génesis vigorosa de ese rudo y necesario mecanismo de depuración para quienes delinquen... Amores salvajes, en los cuales prevalecen los instintos primitivos; intereses subalternos, que se atribuyen el derecho de dominio y posesión; envidias perniciosas, accionando los mecanismos de la destrucción; celos mórbidos que acompañan a aquellos que padecen dominios, insaciables; calumnias y traiciones, que dormían ignoradas y la desencarnación las despertó; el afán desmedido de poseer y la torpeza que conlleva a la locura de continuar arremetiendo contra quienes le amenacen la mezquindad; orgullos exaltados y desconfianza felina en dementes conciliábulos; toda una vasta y variada gama de motivos, injustificables, se hacen responsables por las venganzas perturbadoras que atormentan, separan, anulan o conducen al suicidio a un gran número de incautos, que uno, nunca se imagina. 

Mecanismos obsesivos hay, que se transfieren de una existencia para otra -- prosiguiendo sin interrupción en el proceso desencarnaciónreencarnación -- en donde los litigantes cambian solamente de posición -- víctima-verdugo, atormentado-atormentador --, sin que se desvinculen de la intriga del mal en el que se enredan, hasta que las Soberanas Leyes intervengan a través de la necesaria expiación, que a ambos liberará.  

Pululan, por esta razón, en gigantesco y multiforme cuadro, los desvaríos por obsesión.  Empeñarse por minimizarle los efectos desastrosos en la comunidad, socorriendo a las criaturas en ese penoso y obligado estado, es tarea de todos nosotros, desencarnados y encarnados.  

Iluminar las conciencias con las directrices superiores de la Doctrina Espírita, como terapia preventiva, es, al mismo tiempo, sanadora para los que sufren las dificultades del momento; aplicarse la psicoterapia del pase, del agua magnetizada, el esclarecimiento evangélico; ayudarse con la desobsesión directa; en algunos casos recomendarse la asistencia especializada de la Medicina, son medidas que no deben, ni pueden ser olvidadas.  

Aparecerán los trabajadores, para atender a un problema de urgencia, para el cual están convidados todos, especialmente los que se enfilan en las huestes del Espiritismo con Jesús y que han tomado conocimiento de las técnicas y lecciones doctrinarias respectivas para tan grave enfermedad del alma.  

Con estas consideraciones, saludamos, este libro como pedido vehemente y oportuno para el estudio, entendimiento y toma de posición ante el problema, rogando a Jesús que bendiga a su autora y a todos aquellos trabajadores encarnados y desencarnados que la auxiliaron en la elaboración del oportuno trabajo del que ahora nos enriquecemos, para el servicio del bien.  

MANUEL PHILOMENO DE MIRANDA (Página psicografiada por el médium Divaldo P. Franco, el 20-07-1980, en el Centro Espírita "Camino de Redención, en Salvador, Bahía.) .

(En la foto superior, Divaldo P. Franco junto a Suely Caldas Schubert)

miércoles, 21 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, miércoles 21 de enero de 2026. Cuando nos enfadamos.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 3, 1-6)

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.

Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:

– «Levántate y ponte ahí en medio».

Y a ellos les preguntó:

– «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»

Ellos callaban. Mirándoles con ira y tristeza, por la dureza de su corazón, dice al hombre:

– «Extiende la mano».

La extendió y su mano quedó restablecida.

En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Comentario espírita.

Hemos leído que Jesús miró a la gente allí reunida "con ira y tristeza". La doctrina espírita afirma que Jesús es un Espíritu Puro; entonces, ¿cómo es posible que un Espíritu Puro manifieste dos pasiones tan bajas como son la ira y la tristeza?

Muchas veces, tantas religiones y espiritualidades han creado un "Jesús" a su medida, dejando de lado a Jesús "tal como era". Incluso nosotros tenemos cierta tendencia a edulcorar la figura del maestro Jesús, endulzándolo hasta el empalagamiento con frases redichas como "es todo amor, todo dulzura, toda bondad". Sin embargo, en varias partes del Evangelio, aparecen notas contradictorias: hoy aparece lo de la ira y la tristeza pero en otros párrafos cuenta que expulsó a los mercadores del Templo a latigazos. 

Por eso, pienso que conocer a Jesús supone ser muy ecuánime y no hacernos un "Jesús a nuestra medida" o capaz de pasar por alto todos nuestros defectos. Con todo, pienso que merece la pena ahondar en el texto de hoy. Ciertamente, siguiendo la enseñanza espiritista, vemos que es un Espíritu Puro y que, es más, afirma el Libro de los Espíritus, es el mejor ejemplo que tenemos para comprender a Dios. Ahora bien, esto no es incompatible con sentir ira y tristeza ante la injusticia o ante la dureza de corazón del hombre. Ciertamente, ira y tristeza son dos pasiones del ser humano y, vemos, las siente un espíritu cuando está encarnado en la materia. Pero, pienso, lo importante viene después.

Si fuésemos alguno de nosotros o nosotras los que hubiésemos estado en esa escena, pienso que, después de sentir ira y tristeza, habríamos arremetido contra los herodianos y fariseos; posiblemente les hubiésemos llamado de todo menos guapos. Posiblemente nos habríamos enzarzado en una discusión apasionada o, tras marcharse, les habríamos puesto a caldo a sus espaldas. Quizá, habríamos montado en cólera o habríamos dicho ¿a sí? Pues ahí os quedáis, ¡me voy de esta sinagoga y voy a inaugurar mi propia sinagoga! O cosas así, como a veces hacemos en nuestros centros espíritas.

Sin embargo, Jesús, sí, ciertamente, siente y les mira con ira y tristeza, pero no comienza una discusión; es más, no les agrede. Simplemente hace lo que cree correcto: cura al enfermo y sigue su camino. Digamos que tapa el mal con una sobreabundancia de bien. Y aquí, pienso yo, está la lección: sentimos pasiones, porque somos humanos, pero no permitimos que tales pasiones nos hagan incumplir la ley de caridad sino que las encauzamos a hacer el bien y, sin mayores planteamientos, seguimos adelante.

Feliz miércoles.

lunes, 19 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, lunes 19 de enero de 2026. A vino nuevo, odres nuevos.

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 18-22)

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

– «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»

Jesús les contestó:

– «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo; y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto – lo nuevo de lo viejo – y deja un roto peor.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Comentario espírita.

"A vino nuevo, odres nuevos", acabamos de leer. Una persona, ya anciana, que lleva muchos años estudiando y practicando el Espiritismo, prácticamente desde que se legalizó en España tras la represión franquista, me contaba en cierta ocasión que no está nada de acuerdo con el tono y formas de "iglesia evangélica" que se está colando en muchos conferenciantes espíritas. Decía este señor que siempre le han parecido más modernas, actuales y, por tanto fecundas, las formas de Allan Kardec, Léon Denis, Amalia Domingo Soler o Miguel Vives, por citar tan sólo unos pocos espiritistas del siglo XIX y principios del XX. Añadía este compañero que es necesario hacer un esfuerzo para dejar esos términos y modos de telepredicador evangélico que, incluso, impregnan las Federaciones Espíritas de nuestro tiempo.

Pienso que cada uno y cada una de nosotros tenemos un estilo que, tantas veces, hemos adquirido en los años previos a la llegada al Espiritismo. Los que hemos sido educados en el catolicismo, posiblemente tengamos una manera de interpretar el Evangelio y unos términos propios de la religión católica. Lo mismo sucede con otras tradiciones. En realidad, el Espiritismo debería ser plenamente compatible con la sensibilidad espiritual y religiosa de cada persona. Incluso los agnósticos que lleguen al Espiritismo y no tengan ningún conflicto con admitir una "Causa Primera" se deberían sentir cómodos en un centro espírita. 

Pienso que la clave, para todos, es no tratar de imponer nuestra sensibilidad espiritual, la que sea, a los demás y procurar un lenguaje, al hablar o al dar una conferencia que, por favor, no le diera grima a, pongamos por caso, cualquier joven que pasee por la calle en pleno siglo XXI.

Feliz lunes. 

domingo, 18 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, domingo 18 de enero de 2026. Objetivo de la encarnación de los Espíritus.

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Juan 1, 29-34).

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: ”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:

«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Comentario espírita.

 Acabamos de leer una enigmática afirmación que Juan "Bautista" hace de Jesús:

”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”.

Afirmación que puede comprenderse gracias a la Ley de la Reencarnación tal como se entiende en el Espiritismo. Leemos en el punto 132 del Libro de los Espíritus:

132. ¿Cuál es el objetivo de la encarnación de los Espíritus?

«Dios se la impone con el objetivo de hacerles llegar a 
la perfección: para unos es una expiación y para otros 
una misión. Pero para llegar a la perfección, deben sufrir todas las vicisitudes de la existencia corporal. En esto consiste la expiación.

 La encarnación tiene también otro objetivo, y es el de poner al Espíritu en disposición de cumplir su tarea en la obra de la creación. Para su realización, toma en cada mundo un cuerpo en armonía con la materia esencial de aquél, a fin de ejecutar, bajo este aspecto, las órdenes de Dios.
De esta manera, concurriendo a la obra general, el Es-
píritu progresa también».

Feliz domingo.

sábado, 17 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, sábado 17 de enero de 2026. No he venido a buscar a justos sino a pecadores.

Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 13-17).

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.

Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:

– «Sígueme».

Se levantó y lo siguió.

Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa, de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que los seguían.

Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:

– «¿Por qué come con publicanos y pecadores?»

Jesús lo oyó y les dijo:

– «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores».

Comentario espírita.

Me llama mucho la atención cuando un centro espírita, o incluso una Federación Espírita, quiere parecer un grupo de personas escogidas, sabiondas, de  doñas y dones perfectos, que saben todo de la Codificación, usan un lenguaje así como muy evangelista, saben todo de la vida de Divaldo y censuran a quienes llevan un tatuaje, pero son incapaces de conectar con las circunstancias de la vida actual y sus retos. A esos centros y Federaciones les recordaría que el Espiritismo, al igual que el Maestro, no está para llamar a justos sino a pecadores.

Y es que las normas y leyes, señoras y señores, tienen un límite que nos permite excepcionarlas: la Ley de la Caridad.

Feliz sábado. 

viernes, 16 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, viernes 16 de enero de 2026. Cuando hay amigos.



Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 2, 1-12)

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:

«Hijo, tus pecados quedan perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

«Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados te son perdonados» o decir: «Levántate, coge la camilla y echa a andar»?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

«Nunca hemos visto una cosa igual».

Comentario espírita.

Hace unos ocho o nueve años vino a Madrid el médium brasileño Divaldo P. Franco y dio una conferencia en cierto auditorio. Nosotros acudimos un poco antes, para procurar sentarnos lo más adelante posible, pero fue en vano. Aunque aún faltaba una hora para el evento, la gente ya había ocupado la sala e, incluso, se agolpaba a la entrada. ¡Ya me habría gustado tener cuatro amigos, como los compañeros del paralítico del texto del Evangelio de hoy, que hubieran hecho un hueco en el techo del auditorio para poder colarnos! Pero eso no sucedió.

En realidad, si lo pensamos bien, hay que reconocer el mérito de esos cuatro acompañantes. No sabemos si eran amigos, familiares o vecinos. Lo único que sabemos es que hicieron todo lo posible, movidos por una gran confianza, para llevar al paralítico a Jesús. Posiblemente no sabían que iba a suceder; lo único que les movía era el cariño por su amigo al que deseaban todo el bien del mundo. Y si había la más mínima posibilidad de que sanara, allí estaban ellos cargando con la camilla, practicando boquetes en el techo y descolgando la camilla, sin preocuparse del "qué dirán".

¿Es esa amistad una "caridad" bien entendida, o es algo más? En realidad, el término "caridad" está muy mal entendido o, mejor, está tan desgastado y usado que se nos aparece como empañado. Quizá por ello Allan Kardec, en el Libro de los Espíritus, formula la pregunta 886 en el siguiente sentido: ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad tal como la entendía Jesús? A lo que la Espiritualidad le responde:

«Benevolencia para con todos, indulgencia con las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas».

Esta respuesta es tan importante que el propio Kardec realiza un comentario personal adicional:

El amor y la caridad son complemento de la ley de justicia, porque amar al prójimo es hacerle todo el bien que nos es posible y que quisiéramos que a nosotros se nos hiciese. Tal es el sentido de las palabras de Jesús: Amaos unos a otros como hermanos. La caridad, según Jesús, no está reducida a la limosna, sino que comprende todas las relaciones que tenemos con nuestros semejantes, ya sean nuestros inferiores, iguales o superiores. Nos ordena la indulgencia, porque de ella necesitamos nosotros, y nos prohíbe humillar al desgraciado, muy al contrario de lo que se hace con demasiada frecuencia. Si es rica la persona que se presenta, se le tienen mil miramientos y consideraciones, pero, si es pobre, parece que no hay necesidad de tomarse por ella ninguna molestia. Y, por el contrario, cuanto más lastimera es su situación, más debe temerse aumentar con la humillación su desgracia. El hombre verdaderamente bueno procura realzar al inferior ante sus propios ojos, disminuyendo la distancia entre ellos. 

jueves, 15 de enero de 2026

Evangelio en el hogar. Hoy, jueves 15 de enero de 2026. ¡Quiero!

 


Texto del Evangelio de hoy (cfr. Marcos 1, 40-45)

En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

«Si quieres, puedes limpiarme».

Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

«Quiero: queda limpio».

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu, purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.

Comentario espírita.

Voy a fijarme, simplemente, en un par de palabras que nos pueden ayudar a comprender mejor la forma de ser del maestro Jesús y, quizá, darnos pistas para aplicar todo ello a nuestra vida. Por un lado, tras la súplica del enfermo, se nos dice de Jesús que estaba "compadecido".

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua, define "compadecerse" como:

  1. Sentir lástima o pena por la desgracia o el sufrimiento ajenos.
  2. Dicho de dos cosas o de una respecto de otra: Corresponderse o estar en consonancia.
  3. Conformarse o unirse.

Pero nos puede dar un sentido más afinado si atendemos al origen etimológico de esta palabra. Y así, compadecerse viene del latín compatior y está formado por el prefijo con- (junto, con) y la raíz pati (sufrir, padecer), significando literalmente "sufrir con" o "padecer junto a".

En este sentido, compadecerse no es una reacción pasiva ante un mal ajeno; es decir, no se trata de, a la vista de alguien que está enfermo o está preocupado, de pasar a su lado y limitarnos a pensar "pobre hombre" o "menudo planeta de expiación y pruebas". Mucho menos tener actitudes que pueden rallar en la hipocresía como sería pensar "a saber lo que habrá hecho en vidas anteriores". Al contrario, esas actitudes son poco humanas y, me atrevería a decir, muy poco espíritas, pues se acercan al cinismo. Sobre todo la última.

Ante alguien que lo está pasando mal, compadecerse es eso: padecer con él, alinearnos con su situación, comprenderla, escuchar y, si está en nuestras manos, poner algún tipo de remedio. Pero, ante todo, escuchar; realizar una "escucha activa": "oye, ¿qué te pasa? ¿cómo te sientes?" A veces, poco podremos aportar. especialmente si no somos médicos y el problema es de índole sanitario. En situaciones así, "compadecerse" pasa, simplemente, por "estar", por "escuchar" y, a lo sumo, transmitir que tendremos el problema de esa persona en nuestras oraciones. Conviene ser delicados: compadecer no es, tampoco, agobiar.

La segunda faceta de Jesús, es su respuesta pronto a la petición del enfermo. Dice "quiero". Es decir, no se anda con remilgos de "es que estamos en un planeta difícil" o "es que estoy cansado, que acabo de multiplicar cinco panes y dos peces para dar de comer a diez mil personas", o "mañana lo vemos, que ahora tengo que predicar". Para nada. Le dedica el tiempo que necesita para escuchar y da una respuesta rápida y directa: "quiero, queda limpio".

A veces, en el centro espírita, nos piden favores o nos hacen encargos: ocuparnos de una clase por falta del encargado habitual, que está enfermo; o dar una conferencia, o ir a abrir la puerta al equipo de limpieza porque olvidaron la llave, o dar pases el día que no nos toca. Pequeñas cosas, en realidad, pero que supone realmente un acto de caridad el responder como el Maestro: "quiero". No sólo en el centro espírita sino también con las tareas del hogar, nuestra labor profesional o quedar, para tomar café, con un amigo que hace tiempo que no vemos. ¡Quiero! es una respuesta, me atrevería a decir, revolucionaria en una época en que andamos tan ocupados y con tan poco tiempo.

Feliz jueves.