Oración de entrada.
Nos invito a elevar nuestros corazones, en agradecimiento a la Espiritualidad, por todo lo que recibimos y todo malo que nos evita, pidiéndoles por nuestros hermanos y hermanas de este planeta que se encuentren en dificultades de toda índole. Especialmente, pidamos por los que tienen tentaciones suicidas.
Lectura del día (cfr. Lucas 1, 26-38)
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que no conozco varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.
Comentario espírita.
El Libro de los Médiums, en su capítulo XXXII, nos define el término "médium" como "persona que puede servir de intermediaria entre los Espíritus y los seres humanos. Así de simple aunque luego, para profundizar un poco más, tengamos todo un Libro, el citado, que es parte de la codificación espiritista de Allan Kardec.
Pues bien, María, la madre de Jesús, era médium desde el momento en que fue intermediaria, aunque también destinataria, del mensaje que portaba un Espíritu: el conocido como "ángel Gabriel". Aprovecho para recordar que, de acuerdo con la Escala Espírita que Kardec presentó en otro texto, el Libro de los Espíritus, los ángeles, arcángeles o serafines se encuentran en el nivel más alto de progreso espiritual y por ello se les califica como "Espíritus Puros" (cfr. ítem 113 del Libro de los Espíritus). Por tanto, el ángel Gabriel era un espíritu puro con el que María entró en comunicación. Este dato nos da también una pista: María, la madre de Jesús, es también un espíritu muy elevado; en aquél momento, encarnado para una misión: ser la madre del Maestro. Actualmente, un espíritu desencarnado, que sepamos.
En el día de hoy, 8 de diciembre, nuestros hermanos los cristianos católicos y los de las iglesias ortodoxas orientales, celebran la fiesta que llaman "de la Inmaculada Concepción de María". Nosotros, como es costumbre en el Espiritismo, no vamos a entrar en áridos debates teológicos que, seguramente, no nos lleven a ninguna parte salvo a una desafortunada exaltación de la vanidad, cosa que no queremos. Recordemos la alerta que nos hacen en el item 14 del Libro de los Espíritus que, aunque se refiere a la existencia de Dios, es perfectamente aplicable a todas las cuestiones teológicas: «Dios existe, no podéis dudarlo y esto es lo esencial. Creedme, no paséis más allá. No os extraviéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un poco más orgullosos, porque creeríais saber mucho, no sabiendo nada en realidad. Dejad, pues, a un lado todos estos sistemas, porque demasiadas cosas tenéis que os incumben más directamente, empezando por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones, a fin de emanciparos de ellas y más útil os será que querer penetrar lo impenetrable».
Por consiguiente, un buen espírita no debería entrar en discusiones filosófico-teológicas sobre dogmas como "la cuestión de María" o "la Santísima Trinidad" o "la Eucaristía". Respetemos todas las creencias y nosotros, espíritas, centremos en lo que importa: superar nuestras imperfecciones con el ánimo de ser útiles a los demás y hacer un mundo un poquito mejor.
Sólo por curiosidad, comentar que la madre de Jesús será protagonista en una de las obras que llamamos "complementarias" del Espiritismo. En concreto, en "Memorias de un suicida" de Yvonne do Amaral Pereira. En él encontramos varias actuaciones del espíritu María de Nazaret, a beneficio de los suicidas, en especial las informaciones de que ella comanda la Legión de los Siervos de María, totalmente volcada hacia aquellos que, sufridores en la Tierra, optaron por entrar por la puerta oscura del suicidio.

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