Oración de entrada.
Es domingo y nos unimos a tantas personas que, a lo largo del planeta, elevan su corazón hacia los mundos espirituales en agradecimiento y aprovechan esta jornada de descanso para compartir con la familia, amigos o, por qué no, solas, un momento, aficiones, quizá una comida especial, tiempo para hacer deporte, dar un paseo o practicar sus aficiones. Nos acordamos, por otro lado, de los que están enfermos, se sienten solos, están agobiados por diferentes motivos o viven en zonas de guerra o tensión.
Lectura del día (cfr. Mateo 3, 1-12)
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han arrepentido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
Comentario espírita.
Dejo a vuestra consideración, en vuestra oración personal, contemplar y reflexionar sobre tantas enseñanzas que contiene el texto transcrito arriba. Yo me voy a fijar hoy en la figura de Juan el Bautista y procurar sacar alguna inspiración de su labor. Sabemos que Juan era pariente de Jesús por ser hijo de Isabel, prima ésta de María, la madre de Jesús. Isabel, por su lado, estaba casada con Zacarías, miembro de la casta sacerdotal de Israel. Poco sabemos de la vida de Juan y de como llegó a ser un profeta, asceta y místico; probablemente, por su padre, recibió una gran educación religiosa y mística en las tradiciones del pueblo de Israel. Es de prever que Juan fuera un espíritu de conocimiento que vino con una misión peculiar: la de preparar la venida de otro Espíritu muy Superior: el maestro Jesús.
Era Juan, pues, un profeta. En el pueblo de Israel había ya pasado la época de los "grandes médiums" o "Profetas mayores" que, como Isaías, , Ezequiel, Jeremías o Daniel habían hecho lo que hacen los mediums: recordar la primera Revelación, la de Moisés, que es la que por entonces contaban. En la época de Jesús, se citan a otros varios profetas, ya menores, pero cotidianos y bien considerados por el pueblo. Así se cita, en el Evangelio a la propia María, madre de Jesús, que recibió en mediumnidad a un arcángel, Gabriel, que le recordaría la misión elegida por ella misma. También el citado Zacarías, marido de Isabel, recibió en mediumnidad a otro espíritu superior que le anunció el nacimiento de su propio hijo. Se cita también, en el momento del nacimiento de Jesús a un grupo de pastores, que recibieron en mediumnidad el mensaje de un ángel que, con gran alegría, les animó a ver al mesías. O a los Sabios de Oriente, quienes inclusos tuvieron el signo de la estrella.
Por otro lado, el texto evangélico cita expresamente como profetas de esta misma época a Simeón, a quien el Espíritu le habría dicho que no moriría sin ver al mesías, o a Ana, la profetisa, de quien se dan muchos datos: hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de avanzada edad, que en el Templo oraba y profetizaba, es decir, ejercía la mediumnidad. Por último, de quien hoy estamos hablando: Juan el Bautista.
¿Que nos dice el Evangelio según el Espiritismo, que es uno de los libros de la Codificación Espiritista de Allan Kardec sobre los profetas? Os transcribo literalmente por su interés (cfr. Capítulo XXI, ítem 3):
Por lo común se atribuye a los profetas el don derevelar el porvenir, de manera que las palabras profecía y predicción se han vuelto sinónimos. En el sentido evangélico, la palabra profeta tiene una significación más amplia. Se denomina así a todo enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres y de revelarles las cosas ocultas y los misterios de la vida espiritual. Por consiguiente, un hombre puede ser profeta aunque no haga predicciones. Esa era la idea de los judíos en tiempos de Jesús. Por eso, cuando lo condujeron ante la presencia del sumo sacerdote Caifás, los escribas y los ancianos allí reunidos le escupieron el rostro, y le dieron puñetazos y bofetadas mientras decían: “Cristo, profetiza para nosotros, y di quién fue el que te golpeó”. Con todo, hubo profetas que tuvieron la presciencia del porvenir, ya sea por intuición o por revelación providencial, a fin de que trasmitieran avisos a los hombres. Al cumplirse los acontecimientos predichos, el don de predecir el porvenir fue considerado como uno de los atributos propios de la condición de profeta.
Estas indicaciones nos invitan a leer con respeto los consejos del profeta Juan el Bautista y a tratar de desvelar su sentido y utilidad. Feliz domingo.

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