martes, 25 de noviembre de 2025

Evangelio en el hogar. Martes 25 de noviembre de 2025. Mirad, que nadie os engañe.

 Oración inicial

Hoy es martes, 25 de noviembre. Puestos en la presencia del Padre, como cada mañana, saludamos también a nuestro Ángel de la Guarda, a los buenos Espíritus protectores de nuestro hogar y a los mentores de nuestro Centro Espírita, o comunidad en la que participemos. Les pedimos su asistencia para que este día sea tranquilo, que sepamos realizar nuestro trabajo profesional -sea cual sea: en la oficina, en casa, en la calle, en el coche, con nuestra familia- con la mayor perfección posible de manera que, al finalizar la jornada, podamos ofrecérselo a Dios como una ofrenda digna. Pedimos también por la paz en los puntos del Planeta donde no la hay: paz entre los países, entre las gentes, paz en nuestros corazones. Que así sea.

Lectura del día de hoy.

El Evangelio de hoy dice lo siguiente (cfr. Lucas 21, 5-11):

En aquel tiempo, algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:

«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

Ellos le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

Él dijo:

«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el final no será enseguida».

Entonces les decía:

«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambre y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».

Comentario espírita.

Hace algún tiempo vino alguien a nuestro Centro Espírita preguntando sobre algo que había leído en las "redes sociales" relacionado con una profecía de Chico Xavier sobre el fin del mundo. Esta persona no era espiritista o, al menos, no conocía mucho sobre el espiritismo pero, en su imaginación, nos veía como "mediums de mesa camilla" al más estilo hollywoodiense (la imagen, me temo, es más habitual de lo que quisiéramos) y, en realidad, su duda era legítima pues, posiblemente, se la ha hecho el ser humano desde el comienzo de los tiempos: ¿Cuándo y cómo va a ser el fin del mundo?

Antes de entrar en el tema, deseo aclarar que Chico Xavier (Francisco Cándido Xavier, 1910-2002) fue un excelente medium brasileño que dedicó su vida a la mediumnidad, a ayudar a los demás, a dar ánimos y a divulgar el "Espiritismo bien entendido". Su obra y vida le valió la candidatura al Premio Nóbel de la Paz en 1981, el mismo año que, por cierto, se propuso también la candidatura del papa Juan Pablo II (ninguno de los dos lo obtendría, pues se le concedió a ACNUR, por el trabajo de la ONU con los refugiados).

Además, es bueno aclarar que cuando uno se familiariza con las obras básicas del Espiritismo en general, y con los escritos de F.Cándido Xavier, en particular, se da cuenta que en ningún caso se puede interpretar sus palabras como apocalípticas o previsoras de encuentros con extraterrestres. En general, es manipulación el sacar de contexto una declaración (la pluralidad de mundos habitados, que es un pilar del Espiritismo) para afirmar cosas que escapan a la lógica de la razón humana y que no tienen otro objetivo que ganar visitas a webs o redes sociales de dudosa veracidad o, directamente, generar miedo y ansiedad.

Ante eso, el maestro Jesús es claro en una afirmación que es de plena actualidad hoy día: "mirad, que nadie os engañe". Y también nos dice que veremos guerras, revoluciones, situaciones incómodas... Esto no es nada nuevo. Kardec en sus escritos de la Codificación Espiritista y tantos Espíritus en la mesa mediúmnica, nos recuerdan que hemos encarnado en un "planeta de expiación y pruebas" y, por tanto, muy atrasado... un planeta idóneo, eso sí, para nuestro avance espiritual actual en el que podemos avanzar mucho si sabemos hacer bien nuestro trabajo, si tenemos afán de ayudar a los demás, si no pensamos sólo en nosotros mismos y si procuramos, cuando nos llegue la hora, haber dejado el mundo un poquito mejor de como nos lo encontramos.

Insiste el maestro Jesús: "no tengáis pánico" y añade que todos los males de este mundo son necesarios, porque este mundo es así. Pero que, en todo caso, "el final no será enseguida". Pienso que es una pérdida de tiempo pensar en fechas, siglos, años o eras en que nada quede "piedra sobre piedra". Quizá sería mejor que, en vez de pensar en futuribles o en seguir a esos que tratan de engañarnos diciendo y repitiendo eso de "Yo soy", o que nos meten miedo en prensa o redes sociales con que "está llegando el tiempo", nos centremos en algo que aconsejan prácticamente todas las espiritualidades serias: "vivamos el momento, vivamos el presente". Este consejo suelen también repetirlo los maestros que enseñan a meditar, y es, realmente, eficaz. Cuando dejamos de pensar en el pasado -que ya pasó- o en el futuro -que no sabemos cómo será- entonces podremos focalizarnos en el presente: ¿qué puedo hacer yo ahora para ser mejor y para ayudar a los que me rodean a ser mejores? ¿Cómo puedo ayudar a la Espiritualidad en su trabajo, aquí y ahora?

"Mirad, que nadie os engañe". Quedémonos con este sabio consejo del Maestro, seguido de otro sublime: "no tengáis pánico", que es como decir, "no tengáis miedo".

Pidamos pues, a los buenos Espíritus, que nos ayuden a no tener miedo. A vivir el presente. A servir y ayudar a quienes lo necesitan -encarnados y desencarnados-.

Que así sea.

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