miércoles, 26 de noviembre de 2025

Evangelio en el hogar. Miércoles 26 de noviembre de 2025. Yo os daré palabras y sabiduría.


 Oración inicial.

Demos gracias al Padre por esta nueva jornada, por las cosas buenas que nos ha dado, por sus Leyes Morales que nos recuerdan que el camino del amor es el único posible.

Evangelio del día (cfr. Lucas 21, 12-19).

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Comentario espírita.

Palabras duras las del Evangelio de hoy... avisos, desilusiones, temores... porque, bien lo sabemos: en la vida, las cosas que realmente valen la pena, no son sencillas de conseguir. 

De los diversos comentarios que se pueden hacer del texto citado voy hoy, sin embargo, a centrarme en la frase del Maestro que dice que no debemos preocuparnos por lo que habremos de decir porque "yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro". 

Qué Jesús nos diga que, más allá de nuestras limitaciones para hablar, entender, hacernos comprender, timidez, etc., él nos dará palabras y sabiduría, nos llevar a pensar en el gran regalo que nos ha dado el Padre: la mediumnidad. Sabemos por el Libro de los Espíritus que todos somos médiums, es decir, tenemos la capacidad natural de comunicarnos con los espíritus. La mayor parte de nosotros, por no decir todos, tenemos una mediumnidad natural que se manifiesta en forma de intuiciones, inspiraciones o, directamente, comunicación con el pensamiento, por ejemplo, cuando oramos. Otras personas, sin embargo, tienen una mediumnidad ostensible, que les permite concentrarse e incorporar un espíritu y que le permite transmitir toda la riqueza del conocimiento del mismo. La mediumnidad ostensible, dicho sea de paso, sólo debe practicarse en un centro espírita, pues allí se cuenta con la experiencia de muchos trabajadores dedicados y expertos, además de la protección que esta actividad requiere. En ningún caso deben realizarse estas prácticas en el hogar (no debemos abrir "portales" que después no sepamos cerrar) o en otros lugares como reuniones frívolas de amiguetes, platós de televisión o sitios aparentemente sobrecogedores como cementerios o casas encantadas. El Espiritismo serio es, ante todo, respetuoso con uno mismo y con los demás. Aprovecho para informar que las actividades de los centros espíritas kardecistas son totalmente gratuitas; no se pide dinero por algo que no nos pertenece, como es el trabajo de los espíritus. Sólo se pide seriedad, dedicación y ganas de mejorarse, moral y personalmente, a uno mismo.


La Espiritualidad, en palabras de Jesús, nos dará palabras y sabiduría. Dentro de la mediumnidad genérica que todo ser humano tiene, hay dos manifestaciones esenciales: la intuición y la inspiración. La intuición está desarrollada en el punto 180 del Libro de los Médiums, uno de los libros de la Codificación de Allan Kardec. Nos informa este punto dedicado a los Mediums intuitivos que "La transmisión del pensamiento también se produce por intermedio del Espíritu del médium, o mejor dicho, de su alma, ya que designamos con ese nombre al Espíritu encarnado. En este caso, el Espíritu comunicante no actúa sobre la mano del médium para hacer que escriba; no la toma ni la guía. Actúa sobre el alma, con la cual se identifica. Bajo ese impulso, el alma del médium dirige la mano, y esta dirige el lápiz. Señalemos ahora algo que es importante saber: el Espíritu que se comunica no sustituye al alma del médium, visto que no podría desplazarla, sino que la domina sin que esta lo sepa, y le imprime su propia voluntad. En el tipo de mediumnidad que nos ocupa, el rol del alma no es enteramente pasivo, pues recibe el pensamiento del Espíritu comunicante y lo transmite. En esa situación, el médium tiene conocimiento de lo que escribe, aunque no se trate de su propio pensamiento. Es lo que se denomina médium intuitivo."

En cuanto a los médiums inspirados, su desarrollo lo encontramos en el punto 182 del mismo Libro de los Médiums: "Toda persona que recibe, a través del pensamiento, tanto en el estado normal como en el de éxtasis, comunicaciones ajenas a sus ideas preconcebidas, puede ser incluido en la categoría de los médiums inspirados. Se trata, como se ve, de una variedad de la mediumnidad intuitiva, con la diferencia de que la intervención de un poder oculto es mucho menos perceptible, porque en el médium inspirado es todavía más difícil distinguir el pensamiento propio de aquel que le es sugerido. Lo que caracteriza a esta variedad es, sobre todo, la espontaneidad. La inspiración procede de los Espíritus que ejercen una influencia sobre nosotros, para el bien o para el mal; pero se debe principalmente a los que quieren nuestro bien, en cuyo caso cometemos el error de rechazar sus consejos con mucha frecuencia. La inspiración se aplica a todas las circunstancias de la vida, en las resoluciones que debemos tomar. En ese aspecto, se puede decir que todos somos médiums, porque no hay quien no tenga sus Espíritus protectores y familiares, que se esfuerzan al máximo para sugerir ideas saludables a sus protegidos."


Para terminar, un consejo si en tu vida estás detectando influencias, "casualidades", sincronicidades o presencias: acude a un centro espírita y comienza a estudiar. Pasado algún tiempo, en que estés familiarizado/a con la Codificación o, cuanto menos, con el Libro de los Espíritus, Libro de los Médiums y el Evangelio según el Espirtismo, podrás considerar si desarrollar activamente la mediumnidad o, incluso, trabajar como asistente de algún médium conversando con los espíritus. Que Dios te bendiga.


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