Lectura del Evangelio de hoy (cfr. Lucas 2, 16-21)
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.
Comentario espírita.
Comienza un nuevo año y, en las lecturas propias del tiempo de Navidad que estamos viviendo, se observa con qué frecuencia se reciben mensajes en sueños. Quizá, aprovechando que estaremos haciendo propósitos, podemos procurar desarrollar nuestra sensibilidad espiritual estando atentos a sueños, mociones, sincronicidades o inspiraciones que, en realidad, no son sino comunicaciones que nos llegan desde el mundo espiritual.
En el libro de La Génesis, uno de los de la codificación espiritista de Allan Kardec, se nos informa del papel de los sueños en unas palabras que, por su interés, copio a continuación:
Sueños (cfr. capítulo XV, La Génesis)
3. José, dice el Evangelio, fue avisado por un ángel, que se le apareció en sueños y le dijo que huyera a Egipto con el niño. Los avisos por medio de sueños desempeñan un rol importante en los libros sagrados de todas las religiones. Sin garantizar la exactitud de todos los hechos narrados, y sin discutirlos, el fenómeno de por sí no tiene nada de anormal, pues se sabe que, durante el dormir, el Espíritu se desprende de los lazos de la materia e ingresa momentáneamente en la vida espiritual, donde se encuentra
con quienes son sus conocidos. Esa es a menudo la ocasión que los Espíritus protectores aprovechan para manifestarse a sus protegidos, y darles consejos más directos. Son numerosos los ejemplos auténticos de avisos a través de sueños; no obstante, no se debería inferir de ahí que todos los sueños sean avisos, y menos aún que todo lo que se vea en sueños tenga algún significado. El arte de interpretar los sueños debe ser incluido en la nómina de las creencias supersticiosas y absurdas. (Véase el Capítulo XIV, §§ 27 y 28.)

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