Joanna de Angelis, espíritu mentor del conocido médium brasileño Divaldo P. Franco nos escribe:
“[...] Por lo menos una vez a la semana, reúne a tu familia y salúdala con el espiritismo, creando y manteniendo así el culto del evangelio, para que la directriz del Maestro sea una ruta eficiente de amor a la sabiduría en tu hogar...”(Joanna de Ângelis, psicografiado por Franco, Divaldo. Familia SOS. Salvador: LEAL. 18ª ed., p. 64.)
Por su lado, Allan Kardec, codificador del Espiritismo, escribe:
“Una vez a la semana, el domingo, por ejemplo, se puede consagrar un tiempo más largo a esto (oración), y decir a todos, en privado o en común, si hay espacio, añadiendo a esto la lectura de algunos pasajes de la Imitación del Evangelio y de algunas buenas instrucciones dictadas por los Espíritus.” ( Kardec, Allan. Revista espírita - Revista de estudios psicológicos - 1864. En agosto. Suplemento al capítulo sobre las oraciones de la imitación del Evangelio.)
El Consejo Espírita Internacional ha publicado una interesante guía para realizar el Evangelio en el Hogar, pero yo te voy a contar cómo lo hacemos los miembros de la Asociación de Estudios Espíritas de Madrid, según nos enseñaron sus dirigentes y promotores que, a su vez, son maestros de mediumnidad y conocidos divulgadores del espiritismo.
Cada uno elige un día de la semana, el que desee. La mayoría escogemos los lunes, ya que el resto de la semana tenemos actividades en nuestro centro espírita. Reunidos cada familia en su casa, y a una hora determinada, hacemos una breve oración de apertura en la que nos ponemos en presencia del Padre, nos sabemos reunidos en nombre del maestro Jesús (“Dondequiera que dos o tres personas se reúnan en mi nombre, yo estaré con ellas” Mt 18-20) y pedimos la asistencia y protección de los Espíritus mentores del grupo, del hogar concreto e, incluso, de alguno de los Espíritus titulares del centro espírita.
En la mesa, junto al libro del Evangelio según el Espiritismo (uno de los libros de la codificación de Kardec), ponemos varios vasos de agua para fluidificar, uno por asistente, y una agenda donde podemos anotar inspiraciones, intuiciones o, sencillamente, nos sirva de recordatorio de intenciones que hayamos anotado durante la semana: peticiones, personas por las que orar, la paz del mundo, etc.
Algún voluntario abre el Evangelio al azar, pidiendo a la Espiritualidad que nos indiquen aquél párrafo que más podamos necesitar ese día. Lo lee en voz alta y los asistentes, voluntariamente, pueden comentarlo, orarlo o sencillamente expresar lo que les ha sugerido. A continuación se pueden citar en voz alta las intenciones por las que se quiere orar.
Posteriormente, se realiza una oración de cierre, y tomar el agua fluidificada.
Os aseguro que estos hogares están libres de malas energías, vibraciones o presencias espirituales indeseadas, a la par que los asistentes, podrán comenzar la semana tranquilos,armonizados y, si trabajan en la mesa mediúmnica de su centro, mucho más preparados.

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