jueves, 11 de diciembre de 2025

Evangelio en el hogar. Jueves, 11 de diciembre de 2025. La reencarnación.


 Oración de entrada.

Os invito a hacer vuestra propia oración personal formulando algún pensamiento positivo a favor de los demás, de los necesitados que precisen cualquier tipo de ayuda.

Lectura del día (cfr. Mateo 11, 11-15)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.

Comentario espírita.

Pues sí, queremos tener oídos para oír las palabras del Maestro: Juan Bautista, pariente del maestro Jesús, por ser hijo de Isabel, prima de María, es Elías, uno de los antiguos profetas, es decir, el espíritu de Elías reencarnó en Juan Bautista. Y esto, como dicen nuestros hermanos argentinos, "se puede decir más alto, pero no más claro". 

Si alguien desea reflexionar acerca de la doctrina de la reencarnación según el Espiritismo, puede acudir a numerosas fuentes tales como los epígrafes que a ese respecto dedica el Libro de los Espíritus. Sin embargo, hoy recomiendo una lectura pausada del capítulo IV de el Evangelio según el Espiritismo, que es otro de los libros de la Codificación espírita de Allan Kardec. De este capítulo, por su claridad, voy a reproducir textualmente su ítem 11:

11. Si bien el principio de la reencarnación expresado en San Juan podría, en rigor, ser interpretado en un sentido puramente místico, no sucede lo mismo con este pasaje de San Mateo, en el que no hay posibilidad de equivocarse: ÉL MISMO es Elías, el que iba de venir. Aquí no hay figura ni alegoría: es una afirmación positiva. “Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los Cielos se toma por la violencia.” ¿Qué significan esas palabras, puesto que Juan el Bautista vivía aún en ese momento? Jesús las explica al decir: “Si queréis comprender lo que os digo, él mismo es Elías, el que iba a venir”. Ahora bien, dado que Juan no era otro más que Elías, Jesús hacía alusión a la época en que Juan vivía con el nombre de Elías. “Hasta el presente el reino de los Cielos se toma por la violencia” es otra alusión a la violencia de la ley mosaica, que ordenaba el exterminio de los infieles para ganar la Tierra Prometida, el Paraíso de los hebreos; mientras que, según la nueva ley, el Cielo se gana mediante la caridad y la dulzura. Después añade: El que tenga oídos para oír, que oiga. Esas palabras, que Jesús repite con tanta frecuencia, expresan claramente que no todos se hallaban en condiciones de comprender ciertas verdades.

La reencarnación es uno de los pilares fundamentales del Espiritismo y que, si se comprende bien, explica muchas de las grandes preguntas que se ha formulado el ser humando desde el principio de los tiempos: por qué estamos aquí, el sentido del bien y del mal en el mundo, por qué pasamos por estas o aquellas vicisitudes en la vida, por qué soy así, etc. Esto nos lo comenta el Evangelio según el Espiritismo en un punto posterior y que trancribo:

17. (...) Cuando de los efectos queremos remontarnos a las causas, la reencarnación aparece como una necesidad absoluta, como una condición inherente a la humanidad; en una palabra, como una ley de la naturaleza. Por sus resultados, se revela de un modo, por decirlo así, material, de la misma forma que el motor oculto se revela por el movimiento que genera. Sólo la reencarnación puede decir al hombre de dónde viene, adónde va y por qué está en la Tierra, así como justificar todas las anomalías y todas las injusticias aparentes que presenta la vida. Sin el principio de la preexistencia del alma y de la pluralidad de las existencias, la mayoría de las máximas del Evangelio son ininteligibles. Por esa razón dieron origen a interpretaciones tan contradictorias. Ese principio es la clave que habrá de restituirles su verdadero sentido.


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