Mayno, San Juan Evangelista en Patmos - Colección - Museo Nacional del Prado
Lectura del evangelio de hoy (cfr. Juan 20, 2-9)El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Comentario espírita.
La tradición espiritual suele celebrar hoy la fiesta del "San Juan de invierno", es decir, del evangelista, frente al "de verano", o bautista. Y lo hace seleccionando el texto transcrito, cuyo comentario dejo a uno de los libros de la codificación espiritista de Allan Kardec, el Evangelio según el Espiritismo (cfr. capítulo IV, ítem 4):
4. La reencarnación formaba parte de los dogmas de los judíos bajo el nombre de resurrección. Sólo los saduceos, que pensaban que todo concluye con la muerte, no creían en ella. Las ideas de los judíos acerca de este punto, como sobre muchos otros, no estaban claramente definidas, porque sólo tenían nociones vagas e incompletas respecto al alma y su vínculo con el cuerpo. Creían que un hombre que ha vivido podía volver a vivir, sin explicarse con precisión de qué manera eso podía suceder. Designaban con la palabra resurrección lo que el espiritismo llama, más razonablemente, reencarnación.
En efecto, la resurrección supone la vuelta a la vida del cuerpo que está muerto, pero la ciencia demuestra que eso es materialmente imposible, sobre todo cuando, desde mucho tiempo antes, los elementos de ese cuerpo se hallan dispersos y han sido absorbidos. La reencarnación es el regreso del alma o Espíritu a la vida corporal, pero en otro cuerpo, nuevamente formado para él, y que no tiene nada en común con el antiguo.

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